David Mendez No hay comentarios

Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO)

Vamos a ver un concepto relacionado a las obras realizadas dentro de un término municipal. Hablamos del ICIO, y veremos su diferencia, posteriormente, con la licencia de apertura.

El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) es un impuesto local que tienen carácter voluntario, es indirecto, real, objetivo y no periódico. El pago de dicho impuesto se realizará cuando se vaya a realizar una construcción, instalación u obra que se le exija la licencia de obras o urbanística. En este caso, la expedición del Impuesto ICIO corresponde al Ayuntamiento que exige la tributación, que normalmente corresponde al de la zona donde se va a realizar dicha modificación del espacio.

¿Cómo calcular el impuesto sobre construcciones?

Para saber cuánto se paga por dicho impuesto debemos de hablar de la cuota tributaria. Ésta se calcula aplicando a la base imponible el gravamen establecido por el Ayuntamiento en cuestión. Dicho gravamen no puede exceder nunca el 4%.

Por otro lado, la base imponible (de la cual se calcula la cuota tributaria) hace referencia al coste real y efectivo de la construcción, instalación u obra que vayamos a realizar. Entre algunos conceptos que se excluyen de la constitución de la base imponible encontramos: honorarios profesionales, IVA e impuestos fuera de los régimenes especiales, beneficio empresarial del contratista, etc.

¿Cuándo se paga el ICIO?

El ICIO deberá pagarse al comenzar el proceso, la Administración determinará una liquidación provisional del coste de la construcción o instalación. Una vez finalizada la obra, se realizará la liquidación definitiva que es en la que se basará la base imponible del ICIO.

En todo caso, dicho impuesto puede ser exigido por el Ayuntamiento en régimen de autoliquidación, quedando la liquidación provisional sustituida.

Exenciones en el impuesto de construcciones, instalaciones y obras




Este impuesto no deberá pagarse cuando se realicen construcciones, instalaciones u obras en las que los dueños sean el Estado, las Comunidades Autónomas o Entidades Locales y cuyos fines sean a creación de carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, obras hidráulicas, saneamiento de poblaciones y de sus aguas residuales, entre otros.

Por su parte, organismos como La Santa Sede, la Conferencia Episcopal, las diócesis, las parroquias y, en general, las órdenes y congregaciones religiosas y los institutos de vida consagrada, sus provincias y sus casas, no deberán pagar dicho impuesto, pero solo en los inmuebles que estén exentos en el IBI.

Diferencia entre el ICIO y la licencia de apertura

Muchas personas suelen confundir el concepto de licencia de apertura y licencia de actividad. El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras está asociado a los conceptos de estas dos licencias, lo que suele confundir a la gente.

En primer lugar, vamos a definir ambos conceptos: la licencia de apertura (o también llamada licencia de funcionamiento) hace referencia a la autorización municipal para poder hacer funcionar un local, teniendo en cuenta que anteriormente se ha concedido una licencia de actividad.

Por su lado, la licencia de actividad (o también conocido como licencia de instalación) es la concedida por el Ayuntamiento u organismo correspondiente y es la que nos permite iniciar obras e instalaciones en un local. Para ello, una vez realizadas las obras podremos pedir la licencia de apertura.

El ICIO será un requisito imprescindible (entre otros) para poder tener la licencia de actividad, para posteriormente realizar la obra y finalmente pedir la licencia de apertura.

El orden, pues, es el siguiente: se pide licencia de actividad, entre los que tendremos que pagar el ICIO y realizar otro tipo de acciones. Seguidamente, y una vez concedida dicha licencia podremos hacer cualquier tipo de obra siempre que presentemos el proyecto que lo justifique. Finalmente, la licencia de apertura es la que nos permitirá abrir el local.

Juanma Caurin No hay comentarios

IVTM: Toda la información sobre el impuesto de circulación

Como ya sabrás, son muchos los impuestos que tenemos que pagar en este país. Además, muy variados. Uno de los impuestos que más afectan a los ciudadanos es el Impuesto Directo sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), también conocido como impuesto de circulación. Por ello, aquí vamos a mostrarte todo lo que afecta a este impuesto y cómo se calcula.

¿Qué es el IVTM?

El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica es un impuesto que grava la circulación de todos los vehículos que hay en nuestro territorio. Concretamente, a todos aquellos vehículos en los que en su ficha técnica aparece indicado que son de tracción mecánica.

El impuesto de circulación es un tributo local y el importe que debe pagar depende de diferentes factores como las características del vehículo y el lugar en el que te encuentres. Sin embargo, existe una serie de vehículos especiales, que están exentos de pagar este tributo. Ahora vamos a entrar de lleno en todos estos aspectos.

¿Qué vehículos están exentos de pagar el impuesto de circulación?

Entre los vehículos especiales exentos de pagar el IVTM encontramos:

  • Vehículos especiales para personas con movilidad reducida: no deberán pagar este impuesto los vehículos que conduzcan personas con movilidad reducida, ni tampoco los vehículos adaptados para ellas.
  • Ambulancias: ningún vehículo dedicado al transporte de personas enfermas.
  • Coches oficiales: ningún vehículo oficial deberá pagar este impuesto, sin importar de la Administración que venga.
  • Vehículos de transporte público: aquellos vehículos de más de 9 plazas, incluido el conductor, dedicados al transporte público.
  • Vehículos de colección: los coches de coleccionista que no vayan a circular no deberán pagar el IVTM.
  • Vehículos, remolques y vehículos especiales dedicados a la inspección agraria.

¿Cómo calcular el impuesto de circulación?

Como ya hemos comentado anteriormente, el IVTM es un impuesto determinado por una gran cantidad de factores que hacen imposible establecer una norma general. Por ello, queremos darte toda la información posible para que sepas las cosas que debes tener en cuenta para obtener el importe que debes pagar.

¿Dónde es más caro el impuesto de circulación?

Al ser un impuesto local cada uno de los municipios tiene libertad para determinar el importe que quieren. Por ejemplo, los lugares donde más pagaremos por nuestro impuesto de circulación:

  1. Vitoria
  2. Ciudad Real


  3. Santander
  4. Bilbao

Sin embargo, las ciudades donde este tributo es más económico son:

  1. Melilla
  2. Ceuta
  3. Zamora
  4. Tenerife.

¿Qué aspectos determinan el IVTM en cada tipo de vehículo?

En función de la modalidad de vehículo que tengamos, se valorarán diferentes cuestiones a la hora de calcular el importe que tenemos que pagar. Por ejemplo, no se tienen en cuenta los mismos aspectos para un autobús que para un coche.

  • Turismos: se tiene en cuenta la potencia fiscal del vehículo. La potencial fiscal, o caballos fiscales, hace referencia al importe que debe pagar un vehículo en función de los caballos que tiene. A mayor caballaje, mayor será el coste del IVTM. Se determina calculando la cilindrada entre el número de cilindros del vehículo.
  • Tractores y vehículos especiales: se determina a través de la potencia fiscal.
  • Ciclomotores y motocicletas: dependerá de los centímetros cúbicos que posea el vehículo.
  • Camiones, furgonetas, autocaravanas y remolques: depende de la Masa Máxima Autorizada (MMA) . A ella, habrá que restarle la TARA del vehículo.
  • Autobuses: se calcula en función del número de plazas que posean.

 

Esto es todo lo que debes tener en cuenta sobre el impuesto de circulación. Ahora que ya conoces toda la información acerca del IVTM y los aspectos clave para calcularlo, te recomendamos que consultes en tu municipio, cuáles son los tipos aplicables para determinar el importe exacto que deberás pagar por tu vehículo.

Juanma Caurin No hay comentarios

¿Cómo calcular el Impuesto de Actividades Económicas (IAE)?

Una de las partes más importantes de una empresa es el ámbito fiscal, ya que es el apartado en el que se rinden cuentas al Estado en el que se realiza la actividad y, en caso de no cumplir con la regulación establecida, puede tener graves consecuencias legales en forma de sanciones y multas. Uno los impuestos que grava la actividad de las empresa y profesionales es el IAE. Por ello, aquí te vamos a mostrar los pasos para calcular el Impuesto de Actividades de forma correcta.

¿Qué es el IAE?

El IAE es un impuesto local que grava las actividades económicas realizadas por cualquier empresa o profesional, se realicen en un establecimiento comercial o no. Es decir, es un impuesto al que tienen que hacer frente todas aquellas personas o empresas que ejerzan una actividad económica. Se entiende por actividad económica, toda aquella actividad realizada por algún contribuyente ya sea una persona física o jurídica con el objetivo de entrar en el mercado de bienes y servicios. Puedes ser actividades primarias, secundarias o terciarias, en función del sector en el que se encuentren.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que desde el año 2003 todas aquellas personas o empresas que posean una cifra de negocio inferior al millón de euros estarán exentas de pagar este tributo. Eso no implica que deban estar dados de alta en cada una de las actividades económicas que se realicen. Por ello, es importante conocer todos los epígrafes profesionales y empresariales en los que debes aparecer según la actividad que realices en tu  negocio.

Aprende a realizar el cálculo del IAE

Ahora que ya sabemos cómo funciona el IAE es necesario saber cuáles son los pasos a seguir para poder calcularlo correctamente. Como ya hemos comentado, solo deberás pagar el IAE en caso de tener una cifra de negocio que supere el 1.000.000 €. Después existen diferentes tramos en los que cuanto mayor sea la cifra de negocio, mayor será el porcentaje aplicado para el pago de este impuesto. Para entender cómo se obtiene este tributo es necesario saber cuáles son los sus diferentes componentes:

Cuota de tarifa del Impuesto

Esta importe hace referencia a los mínimos que se deben pagar según los diferentes epígrafes que podemos encontrar en el Impuesto de Actividades Económicas. Son las tarifas que se aplican a cada una de las actividades económicas, pudiendo ser una cuota fija o una escala con tramos. Para ello, deberemos acudir a ver cada uno de los epígrafes y su tarifa correspondiente.

Coeficiente de ponderación

Tal y como decíamos, en función de la cifra de negocio que posee una determinada persona o sociedad, se le aplicará un porcentaje determinado. Para ello, se multiplicará la cuota de la tarifa de la actividad en cuestión y el coeficiente según el importe de su cifra de negocio. El resultado obtenido es lo que se conoce como cuota ponderada. Estos son los coeficientes de ponderación del IAE:


Cifra de negocioCoeficiente
Desde 1.000.000,00 hasta 5.000.000,001,29
Desde 5.000.000,00 hasta 10.000.000,001,30
Desde 10.000.000,00 hasta 50.000.000,001,32
Desde 50.000.000,00 hasta 100.000.000,001,33
Más de 100.000.000,001,35
Sin cifra neta de negocio1,31

Coeficiente de situación

El coeficiente de situación es un recargo que se puede aplicar a las cuotas municipales y no a las cuotas provinciales ni nacionales. Este es un recargo que suele añadir los Ayuntamientos de cada municipio en función de la categoría de la calle en la que se realice la actividad económica, por lo que las actividades que no tengas un local determinado no tendrán que hacer frente a él. Por ejemplo, no pagarán lo mismo las zonas industriales que las zonas más céntricas y comerciales.

Este coeficiente puede oscilar entre un mínimo del 0,4% y un 3,68%. Además, los municipios deberán tener una clasificación de entre 2 y 9 categorías de calles, y el coeficiente entre una categoría determinada y su superior no podrá ser mayor del 0,1%.

Recargo provincial

Este es un recargo que pueden aplicar las Diputaciones de cada una de las provincias, las Comunidades Autónomos uniprovinciales, los consejos insulares de Baleares y los cabildos insulares de Canarias. Se aplica a la cuota ponderada y nunca podrá ser superior al 40%.

 

Conociendo todos sus componentes, ya sabemos cómo calcular el Impuesto de Actividades Económicas y obtener cuál es el importe que deberás pagar al fisco. Aprende a realizar estos cálculos y sabrás en todo momento los gastos fiscales a los que debes hacer frente próximamente.

David No hay comentarios

¿Cómo se calcula el Impuesto de Sucesiones y Donaciones?

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones es un tipo de impuesto que grava las transmisiones a título gratuito en territorio español, y abarca dos supuestos distintos: las sucesiones y las donaciones, como su propio nombre indica, con lo que puede subdividirse en dos impuestos diferenciados, uno para cada caso.

Por un lado, el Impuesto de Sucesiones es un impuesto de carácter personal, directo, progresivo y subjetivo que grava aquellas transmisiones de carácter gratuito que producen su efecto después de la muerte de una persona, y es de aplicación a personas físicas. Su plazo de presentación es de 6 meses desde la defunción o declaración de fallecimiento de la persona en cuestión.

Por otro, el Impuesto de Donaciones es un tributo del mismo carácter que el de Sucesiones que grava las donaciones gratuitas de bienes y derechos entre personas vivas. Se dispone de un plazo de 30 días hábiles para liquidar este impuesto desde que se acepta la donación, abono que deberá realizar la persona beneficiaria de la donación a título gratuito.

Aprende a calcular el Impuesto de Sucesiones y Donaciones

A continuación vamos a averiguar cómo se calcula el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, paso a paso.

Antes que nada, debemos conocer una serie de datos necesarios para su cálculo:

  • Base imponible: se trata de la cuantía sobre la que se calcula el importe de un impuesto que una persona física o jurídica debe satisfacer.
  • Base liquidable: es la cuantía tributaria resultante de aplicar las reducciones que establece la ley que regula los tributos sobre la base imponible.
  • Cuota íntegra: es la cuantía que se obtiene al aplicar el tipo de gravamen a la base liquidable. Se obtiene sumando las cantidades resultantes de aplicar el gravamen correspondiente a la base liquidable general y la líquida especial.
  • Cuota tributaria: es la cifra que obtenemos después de aplicar a la cuota íntegra el coeficiente multiplicador que se expone en las tablas generales del artículo 22 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, o el que cada comunidad autónoma establezca.




Hay que tener en cuenta que se trata de un tributo cuya regulación cambia entre comunidades autónomas, ya que cada una regula las reducciones y bonificaciones que aplica de forma diferente. Así, los costes de una herencia por ejemplo varían de una comunidad a otra, pudiendo ser un proceso más económico o más caro según dónde se lleve a cabo.

Sabiendo esta información, el procedimiento para calcular el Impuesto de Sucesiones y Donaciones es el siguiente:

  • En primer lugar debemos obtener la base liquidable. Para ello, calculamos antes la base imponible, que en el caso de tratarse de una herencia se trata del valor neto del bien heredado.
  • Una vez tenemos la base imponible, le aplicamos las siguientes deducciones y reducciones para obtener la base liquidable, cuya aplicación está sujeta al grado de parentesco que se guarda con el fenecido:
    • Cargas o gravámenes que reducen el valor del bien.
    • Deudas contraídas con Hacienda y otras partes.
    • Gastos de última enfermedad, entierro y funeral.
  • A continuación, debemos aplicar a dicha base liquidable el porcentaje establecido en la correspondiente comunidad autónoma, y si ésta no ha aprobado todavía sus porcentajes serán de aplicación los que la Ley sobre el Impuesto de Sucesiones y Donaciones haya fijado.

Con este cálculo obtendremos la cuota íntegra, que es el importe a abonar.

David No hay comentarios

¿Cómo se calcula el impuesto de plusvalía?

El más conocido como impuesto de plusvalía, llamado realmente Impuesto sobre el incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), es un tributo que grava el incremento del valor de los terrenos urbanos fijado en su día.

¿En qué consiste el impuesto de plusvalía?

A diferencia de otros impuestos locales introducidos por la Ley reguladora de Haciendas locales, el impuesto de plusvalía es uno de los impuestos locales más antiguos del sistema tributario de España.

Se trata de un impuesto que grava el incremento de valor que experimentan aquellos terrenos que son de naturaleza urbana a raíz de la transmisión de su propiedad o la transmisión de todo derecho real de aprovechamiento de los mismos.

Por otra parte, para que exista la obligación de tributar los incrementos en el valor de determinado terreno es necesario que se cumplan una serie de circunstancias:

  • Como se indica en la propia definición de este tipo de impuesto, que el terreno sobre el que se aplica sea de tipo urbano.
  • Que realmente se dé un incremento de valor del terreno.
  • Que exista transmisión de los derechos de goce o aprovechamiento del terreno.
  • Que el incremento esté acotado a un determinado periodo.

¿Quién es el sujeto pasivo en el impuesto de plusvalía?

El sujeto pasivo -es decir, la persona que está obligada a pagar el impuesto- varía según el supuesto ante el que nos encontremos cuando hablamos del impuesto de plusvalía. Tenemos dos casos posibles:

  • Aquél en que la transmisión del terreno o de sus derechos reales de goce son a título lucrativo, como en el caso de una herencia o una donación, donde deberá abonar este impuesto la persona que adquiere ese terreno o su derecho de aprovechamiento o disfrute, también llamada adquiriente.
  • Aquél en el que esta transmisión de terreno o de sus derechos de goce se haga a título oneroso, es decir, tratándose de una compraventa, siendo aquí el transmitente o persona que realiza la transmisión quien debe pagar el tributo.

¿Cuál es la base imponible del impuesto de plusvalía?

La base imponible se traduce en el incremento que se pone de manifiesto cuando se realiza la transmisión del terreno o su derecho de goce y que se experimenta a lo largo de 20 años como máximo.

Pasos para calcular el impuesto de plusvalía

A continuación vamos a conocer el procedimiento para calcular el impuesto de plusvalía de una forma sencilla.




En primer lugar, debemos tener en nuestras manos una información necesaria para realizar los cálculos:

  • El valor catastral del suelo.
  • El número de años completos transcurridos desde que adquirimos el inmueble.
  • La ordenanza fiscal que regula el impuesto del municipio en el que se encuentra inmueble y se realizará la transacción, ya que este impuesto tributa de forma diferente en función de cada ayuntamiento.

Con estos datos podemos proceder a calcular el impuesto de plusvalía para un caso concreto.

Supongamos que somos propietarios de una vivienda que adquirimos el día 20-9-2005 con un valor catastral de suelo de 30.000 €, y en el año 2015 decidimos venderla. Tras ponerla a la venta, un comprador se interesa por ella y se formaliza la compraventa del inmueble a fecha 30-8-2015.

Pues bien, con esta información el cálculo se realiza de la siguiente manera:

-Valor catastral del suelo = 30.000 €

-Años completos desde la adquisición hasta la venta del inmueble = 9 años (septiembre de 2005 a agosto de 2015)

-Incremento por años (consultamos en la ordenanza fiscal el impuesto perteneciente al municipio; supongamos para este ejemplo que es de 3,1) = 3,1 x 9 años =  27,9 %

-Base imponible = 30.000 € x 27,9 % =  8.370 €

-Tipo impositivo (consultamos de nuevo la ordenanza) =  20%

-Cuota Tributaria = 8.370 € x 20 % = 1.674 €

La cifra de 1.674 € perteneciente a la cuota tributaria es el impuesto de plusvalía que deberemos pagar como transmitentes de ese inmueble, y dispondremos de 30 días hábiles para hacerlo a partir de la fecha de escritura pública, o lo que es lo mismo, la fecha de formalización de la compraventa.

Elena Aucejo No hay comentarios

¿Cómo tributa la indemnización por despido?

Vivir un despido es un momento muy duro, sobre todo si el trabajador no se lo espera y es promovido directamente por la empresa. Causar baja laboral mediante un despido improcedente suele ocurrir sin previo aviso, y aunque estamos en shock, es importante conocer nuestros derechos. Tras el despido la empresa facilita al empleado la carta donde se lo comunican, el finiquito donde se incluyen los pagos pendientes de cobrar y la indemnización que le corresponde.

Dicha indemnización se calcula según el estatuto de los trabajadores, se establece que la indemnización será de 20 días de salario por año de servicio con el límite máximo de una anualidad de salario bruto. La cantidad total que percibe el empleado suele compensar el despido ya que ingresar dinero siempre es motivo de alegría. Pero, al tratarse de un cobro significativo tendremos que declararlo en la renta ya que tributa en el IRPF.

¿Tengo que pagar impuestos por la indemnización por despido?

Hasta 2014 la indemnización por despido no tributaba, pero tras la reforma del IRPF de 2014 es obligatorio que tribute como renta del trabajo. Se considera un rendimiento laboral y por ende es necesario tributarlo. Sin embargo existen límites para ello y la cantidad a partir de la cual es obligatorio tributar la indemnización por despido es muy elevada.

Se calcula que cerca del 99% de los empleados que han sido despedidos y han recibido una indemnización no tienen que declararlo. Esto sucede porque el límite para declarar la indemnización por despido se encuentra en los 180.000€. 




Si eres de los pocos que tienen la obligación de tributar la indemnización por despido solo tributará la parte que supere el mínimo.

¿Las indemnizaciones por fin de contrato tributan?

Otros casos susceptibles de dudas son las bajas laborales por fin de contrato, ya sea porque se ha agotado un contrato temporal o porque se termina un contrato por fin de obra. En estos casos el trabajador puede recibir una indemnización pero tendrá que tributar por ella como rendimiento del trabajo. Al no tratarse de un despido como tal, sino que se ha puesto fin a un contrato, no existe la excensión de la tributación anterior.

Los contratos de obra y servicio, contratos temporales o contratos de sustitución se formulan con una fecha de fin, por tanto cuando el empleado causa baja laboral es debido a que se ha llegado a la fecha límite del contrato. El trabajador tiene derecho a una indemnización, cuando finaliza el contrato es de 12 días de salario por cada año de servicio, pudiéndose prorratear en la parte proporcional si no llega al año.

Pero según la Agencia Tributaria la indemnización por fin de contrato no está exenta de IRPF y tributará como rendimiento del trabajo. En este caso se puede aplicar una reducción del 30% si se trata de contratos temporales de duración superior a los dos años. Desde el departamento de RRHH se suele aplicar la rentención del IRPF correspondiente, de este modo Hacienda queda avisada y el empleado es conocedor de que debe pagar impuestos por esas ganancias.

Como hemos visto la indemnización por despedido está exenta de pagar impuestos siempre que no supere la indemnización a los 180.000€, sin embargo las indemnizaciones por fin de contrato deben tributar como rendimiento del trabajo.

David No hay comentarios

¿Cómo se calcula el Impuesto de Transmisiones?

El Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados es un tributo de carácter indirecto perteneciente al conjunto de impuestos del sistema tributario español, y su cometido es gravar distintos hechos imponibles, por lo que en función de aquellos que cada uno se especialice en gravar se distinguen tres impuestos diferenciados dentro del Impuesto de Transmisiones:

  • Las transmisiones patrimoniales onerosas
  • Las operaciones societarias
  • Los actos jurídicos documentados

¿Qué operaciones grava el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP)?

Para entenderlo mejor, puede decirse que el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) grava diferentes operaciones, como la compra de un automóvil y la compra o alquiler de un inmueble de segunda mano. También los actos jurídicos como escrituras públicas, así como la ampliación o reducción de capital en las empresas.

Es uno de los tipos de impuestos cuya tributación varía en cada comunidad autónoma, de forma que se realiza su pago en la comunidad que le corresponde a cada operación, y está sujeto a la tributación de la comunidad en cuestión.

En una determinada operación, la persona que debe abonarlo es aquella que adquiere el uso del bien, es decir, el nuevo dueño del automóvil o de la vivienda adquirida, así como el nuevo inquilino de una vivienda en alquiler.

Concretamente, el impuesto de Transmisiones Patrimoniales grava las transmisiones de bienes onerosos no gravados por el IVA. Si hablamos de la vivienda, se paga el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en aquellos casos en que se produce la compra-venta de una vivienda de segunda mano entre particulares. Según la comunidad autónoma en que nos encontremos estas operaciones tributan entre un 4% y un 10%.

Por su parte, el impuesto de Operaciones societarias grava la constitución, aumento y disminución de capital, la fusión, escisión y disolución de sociedades, las aportaciones societarias para subsanar pérdidas de capital social, y el traslado a España de la sede de dirección o del domicilio social de la empresa, tributando estas operaciones al 1% por lo general.


Por último, el impuesto de actos jurídicos documentados grava la formalización de documentos notariales, mercantiles y administrativos en España o en otro país siempre que sean de aplicación en España. En función de la comunidad autónoma donde se realice la operación este impuesto tributa entre un 0,5% y un 1,5%.

En este artículo nos centraremos en calcular el Impuesto de Transmisiones, pero te animamos a que conozcas cómo se calcula el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados fácilmente.

Aprende el cálculo del ITP

Puesto que en una operación de transmisiones patrimoniales pueden darse diferentes circunstancias, vamos a diferenciar el cálculo de este impuesto según el caso de que se trate. Concretamente, en el ámbito de la vivienda.

¿Cómo se calcula el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales para la compra-venta de un inmueble?

Como decíamos, este impuesto va a depender de la comunidad autónoma en la que nos encontremos, por lo que deberemos conocer cómo tributa en dicha comunidad. Una vez tengamos este dato, tan solo debemos aplicar el porcentaje oportuno al precio de venta de la vivienda.

Por ejemplo, si un comprador adquiere una vivienda valorada en 200.000 € en la Comunidad de Madrid, sabiendo que el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales tributa en esta comunidad al 6% el comprador deberá abonar una tasa de 12.000 € en concepto de ITP.

¿Cómo se calcula el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales para el alquiler de un inmueble?

En el caso de un alquiler inmobiliario, debemos averiguar la base imponible a la que aplicaremos el ITP.

Supongamos que se trata de un inmueble cuya renta es de 500 euros mensuales en un contrato de arrendamiento anual. Para calcular su base imponible multiplicaremos los 500 € de alquiler por 12 meses, obteniendo una base imponible de 6.000 €, a la que aplicaremos el porcentaje que corresponda según la comunidad donde se formalice el contrato.

Siguiendo el ejemplo que usábamos en el caso de la compra-venta, si nos encontramos en la Comunidad de Madrid aplicaremos a esos 6.000 € un ITP del 6%, obteniendo una tasa de 360 €.

Elena Aucejo No hay comentarios

¿Cómo tributan los fondos de inversión?

Si queremos obtener el máximo rendimiento de nuestros ahorros podemos aprovechar los fondos de inversión. Se trata de un producto financiero de carácter colectivo donde diferentes participantes aportan capital con el fin de invertir en acciones. Existen diferentes tipos de fondos de inversión, de renta fija o variable, y por tanto de menor o mayor riesgo. A la hora de invertir en un fondo es importante conocer las características del mismo, pero también, conocer su fiscalidad. Entre las grandes ventajas de invertir en fondos se encuentra las ventajas fiscales que tienen.

Fiscalidad de un fondo de inversión

La principal ventaja de los fondos de inversión es que solo tributan si se liquida la participación, es decir, hasta que no recibimos beneficios del fondo no tributamos por él. Además, si decidimos utilizar los beneficios de un fondo en otro diferente, traspasar el capital entre fondos, tampoco hay que tributar por ello.

Como vemos solo debemos tributar por los fondos de inversión cuando decidimos liquidar la propia inversión y disfrutar de los beneficios. Al liquidar los fondos de inversión es posible que obtengamos un rendimiento positivo o negativo, si hemos recibido más dinero del que invertimos en su día es positivo. Sin embargo, es posible obtener un rendimiento negativo, teniendo pérdidas patrimoniales. En este caso la fiscalidad de los fondos de inversión es compensativa, si invertimos en diferentes fondos de inversión o obtenemos otro tipo de ingresos que afectan al patrimonio podemos compensarlo.

En la última reforma del IRPF se modificó la posibilidad de integrar y compensar diferentes elementos que afectan a la Base Imposible del Ahorro (art.49 ley del IRPF). De este modo se declaran los fondos de inversión en el IRPF teniendo en cuanta la compensación de pérdidas en el patrimonio. ¿Qué significa esto? Que tenemos que controlar la inversión realizada en diferentes activos que afectan al patrimonio, entre ellos se encuentra los fondos de inversión, pero también las acciones en bolsa, el rendimiento de inmuebles o incluso las ganancias en el juego.

Las ganancias y pérdidas se suman y el resultado final es el que tributará en la declaración del IRPF. Si el importe total quedase en negativo es posible compensarlo en las siguientes declaraciones del IRPF (hasta 4 años). Como vemos es posible no pagar impuestos si el rendimiento del fondo de inversión es negativo.


Tramos del IRPF para los fondos de inversión

El beneficio neto obtenido por los fondos de inversión, así como el resto de prácticas que afectan al patrimonio, tributan según el tramo del IRPF:

  • Hasta 6.000: 19%
  • Entre 6.000 y 50.000€: 21%
  • Más de 50.000€: 23%

En algunas Comunidades Autónomas estos porcentajes no son iguales ya que la legislación autonómica los ha modificado, destacan principalmente el País Vasco y Navarra. Si somos de dichas regiones es necesario consultar la normativa autonómica para conocer cómo tributan los fondos de inversión allí.

Podemos ver semejanzas en la tributación de SICAV porque actualmente se han equiparados las fiscalidades de casi todos los productos financieros. Al contar con ventajas fiscales parecidas el factor de la tributación no inclinará la balanza a favor de un productos de inversión u otro. La tributación de los planes de pensiones es el único producto financiero que está sujeto a otra fiscalidad.

Raquel Hernández No hay comentarios

¿Cuánto se lleva Hacienda de un premio de la Lotería?

La gran satisfacción que genera ganar la lotería se ve ligeramente alterada cuando nos enteramos del porcentaje del premio que debemos pagar a Hacienda, una retención que va directamente a las arcas del Estado y que varía dependiendo de la cuantía premiada. En este artículo, repasamos la cantidad de dinero que se queda Hacienda de los premios de la lotería en España y conocemos al detalle cómo se aplican los diferentes impuestos a cada una de las cantidades.

Retenciones de los premios de la lotería 2019

Con la entrada en vigor el pasado julio de 2018 de la nueva normativa referente al porcentaje de retención de los premios de lotería, podemos saber que el mínimo exento de impuestos en los premios de la lotería ha subido de los 2.500 euros hasta los 10.000 euros, de manera que los afortunados que no superen esta cifra no deberán pagar ningún tributo a Hacienda. Asimismo, a partir del 5 de julio de 2018, la cuantía exenta será de 20.000 euros para los premios derivados de juegos que se celebren en 2019; y de 40.000 euros para los premios que se celebren a partir de 1 de enero de 2020.




Por su parte, todo aquel agraciado que haya obtenido un premio superior a 10.000 deberá pagar un tributo específico a Hacienda, en concreto, se le aplicará la retención del 20% sobre esta cantidad, un gravamen exigido de forma independiente respecto a cada décimo, fracción o cupón de lotería o apuesta premiado. Los afortunados no deberán preocuparse de cómo declarar este dinero, ya que es la propia administración de Lotería la que se queda con la parte de Hacienda de forma automática al ir a cobrar el premio.

En otro supuesto, si resultas ganador de varios premios de la lotería cuya suma supere los 10.000 euros, tampoco deberás tributar por ninguno de ellos si por sí solos no superan esta cantidad.

¿Y los premios de la tele? ¿Cómo tributan? Descubre cuánto se lleva Hacienda de los premios en concursos televisivos y sorpréndete con la cantidad que le queda a los ganadores.

David No hay comentarios

¿Cómo se calcula el IVA?

El IVA o Impuesto sobre el Valor Añadido es uno de los impuestos con los que más frecuencia nos encontramos en el día a día todos los contribuyentes. Sin ir más lejos, al leer la factura o tique de cualquier compra que realizamos.

Este tipo de impuesto grava el consumo de bienes o servicios de toda persona física o entidad de cualquier tipo. Es un impuesto indirecto, lo que quiere decir que se aplica sobre el producto o servicio que se consume, y no sobre las condiciones de aquél que paga por dicho producto o servicio.

¿Cómo podemos calcular el IVA? Lo veremos a continuación, pero antes conozcamos los diferentes tipos de IVA que existen.

Tipos de IVA

En España encontramos tres tipos de IVA que se aplican en función del tipo de producto o servicio que se adquiera:

IVA general

Con un 21% es el porcentaje más elevado de este impuesto, y se aplica a todos los productos y servicios por defecto, exceptuando aquellos a los que corresponden los otros dos tipos, que veremos enseguida.

Bajo este tipo de IVA encontramos productos y servicios como ropa, tabaco, electrodomésticos, tabaco, alcohol, servicios de reformas o electricidad, etc. La mayoría de productos y servicios existentes están sujetos a este tipo de IVA.

IVA reducido

Es una impuesto del 10% sobre el precio del producto o servicio, y se aplica a los alimentos para humanos y animales por considerarse de primera necesidad. Otros productos como agua y servicios como el transporte de viajeros y la hostelería se incluyen bajo este impuesto reducido.

Y por supuesto a algo de primera necesidad como son los productos sanitarios se les aplica también el IVA reducido.

IVA superreducido

Este IVA es de tan solo el 4%, y se aplica a los productos de primerísima necesidad como los alimentos más básicos: pan, leche o huevos. También a los medicamentos para uso humano y productos de ayuda a personas con discapacidad, así como a libros y periódicos, revistas no publicitarias o viviendas de protección oficial.

Aprende a calcular el IVA

Sabiendo los tipos de IVA y el tipo de producto o servicio a que se aplica cada uno, es fácil calcular el IVA para aquél que nos interese.

Por ejemplo, supongamos que vamos a comprar una tabla de quesos cuyo precio base es 14 euros. Pues bien, teniendo en cuenta que se trata de un producto de primerísima necesidad se le aplicará el tipo de IVA superreducido, es decir, un 4% del precio base.

Así, siguiendo nuestro ejemplo:

Precio base: 14 €

IVA 4%: 0,56 €


Precio con IVA: 14,56 €

 

En cambio, si vamos a comprarnos unos pantalones cuyo precio base es de 20 €, su tipo de IVA será el general del 21% al tratarse de ropa, por lo que el cálculo quedará como sigue:

Precio base: 20 €

IVA 21%: 4,2 €

Precio con IVA: 24,2 €

¿Cómo se hace el cálculo del IVA incluido?

También podemos encontrarnos en la situación de querer conocer la cantidad del IVA incluido en un producto cuando solamente disponemos del precio final.

Pues bien, imaginemos que tenemos un producto con el tipo de IVA general y cuyo precio final es de 500 €. En primer lugar, sabiendo que es un artículo que tributa al 21%, tan solo tenemos que dividir su precio por 1,21 (resultado de dividir 21 entre 100 y sumarle 1 unidad).

Nos dará como resultado 413,22 €. Ese es el precio sin IVA de nuestro artículo. Ahora, para saber la cantidad de IVA que se le ha añadido tan solo tenemos que multiplicar este precio por 0,21, y obtendremos el IVA incluido en el producto: 86,77 €.

A continuación podemos ver esta operación desglosada:

Precio final x 1,21: 500 € x 1,21=413,22 €  > precio sin IVA

Precio sin IVA x 0,21: 413,22 € x 0,21=86,77 € > IVA incluido

Sumando el precio sin IVA y el IVA incluido obtenemos el precio final del producto (generalmente una cifra decimal muy cercana que se redondea).

Para los tipos de IVA reducido y superreducido el procedimiento es el mismo, pero multiplicando el precio final por 1,10 y dividiendo el precio sin IVA entre 0,10 en el caso del IVA reducido, y utilizando los valores 1,04 y 0,04 para el superreducido.