David Mendez Ruiz
Cómo evitar las deudas

Tener deudas en una economía familiar es lo normal y, de hecho, es lo deseable. Aunque te parezca extraño, es normal que acudamos a créditos e hipotecas para poder salvar todas nuestras deudas. El problema viene cuando no somos capaces de sobrellevar estas deudas y se nos hacen un mundo, llegando incluso a comerse nuestros ahorros y sobreendeudarnos. Esto es lo conocido como sobreendeudamiento familiar, y te daremos las claves para que evitar que esto pase.

Antes de comenzar, sin embargo, es importante remarcar que no todas las economías familiares son iguales. Algunas personas tendrán más arraigado el carácter ahorrador frente a otras. Por eso, para lo que a algunos hogares es un mundo, para otros es sencillo de aplicar y es algo que simplemente lo estaban haciendo mal. Iremos tratando lo más sutil posible todos estos apartados para que no queden dudas al respecto.

Consejos para evitar y superar el sobreendeudamiento familiar

A continuación, vamos a darte una serie de consejos que te ayudarán a alejarte del sobreendeudamiento familiar. Algo que evitará, sin duda, situaciones económicas desagradables.

1. Llevar un control de lo que se ingresa y lo que se gasta

Una economía familiar y, en general, una economía no se puede sostener si no se tiene un control de todos aquellos gastos e ingresos que se generan. Para esto es recomendable que se tenga un plan de ahorro, donde se anote cómo se van a organizar los gastos e ingresos, qué parte vamos a destinar a ahorro y cómo vamos a destinar el dinero sobrante.

Aquí sería importante incluir si necesitamos o no un préstamo y cómo podemos solicitarlo. Muy importante evaluar las posibles opciones financieras que queramos buscar en el caso de que nos haga falta. Esto es un aspecto que lo veremos más adelante.

2. Ser transparentes

Si queremos no caer en endeudamientos tontos, es fundamental que todos los miembros de la familia estemos involucrados en la economía familiar y que seamos transparentes de en qué gastamos nuestro dinero o cuánto recibimos.

Para esto, se designan diferentes roles dentro de la economía, donde cada persona es encargada de realizar una tarea y de forma semanal o mensual tiene un momento para organizar todo. Por ejemplo, alguien encargado para realizar la compra, otra encargada de ajustar lo que se necesita comprar, otra que se encargue de ver en qué se puede ahorrar de productos de la compra, etc.

3. Ajustarnos al presupuesto que tengamos

El presupuesto que tenemos al mes es el que es, y tenemos que ingeniárnosla para saber cómo distribuirlo. Aquí es donde entra el juego el carácter ahorrador que te comentamos debes tener para poder evitar tener que endeudarte. Parece mentira, pero muchas personas se sobreendeudan porque no son capaces de gestionar bien su patrimonio y no ahorran.


No te preocupes, es algo normal en la economía española, ya que no tenemos una educación financiera en este aspecto y andamos escasos de buenos ahorradores. El primer paso que debemos dar es conocer al respecto y ajustarnos al presupuesto que tengamos.

4. Solicitar un producto financiero en caso necesario

En el caso de que nada de lo anterior nos ha funcionado, entonces debemos solicitar un producto financiero para la causa que estamos deseando. Hay que tener en cuenta diferentes aspectos que te resumimos a continuación:

  • Para qué queremos el dinero.
  • El perfil ahorrador que somos.
  • Capacidad de solvencia que tenemos: poder devolver el dinero lo más rápido posible.
  • Riesgo soportado en el caso que algo vaya mal.
  • Viabilidad del proyecto financiado.

Los productos financieros que decidamos tener pueden variar mucho dependiendo de la finalidad, pero los más comunes son los préstamos o los créditos.

5. Evitar micropréstamos y tarjetas de crédito

Un gran fallo que se comete cuando nos endeudamos es usar micropréstamos que son préstamos que se conceden a familias pequeñas, fácil y cómoda, pero que sus intereses se pueden convertir en una gran carga. Tal y como hemos dicho a lo largo del artículo, recomendamos estudiar bien el caso, ver la viabilidad y si estamos dispuestos a soportar los intereses.

Por su parte, evitamos utilizar tarjetas de crédito y en su lugar usar tarjetas de débito. Estas últimas suelen ser más baratas y emplearán el dinero que tengamos en nuestra cuenta bancaria y no tendremos que coger dinero prestado de nuestra entidad bancaria que, posiblemente, acabe en mayores intereses a pagar.

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