Refinanciar una deuda con el banco

Seguramente pensarás que conseguir la refinanciación de deudas con bancos es prácticamente imposible. Sin embargo, las entidades financieras, especialmente en épocas de crisis, no son reacias a la refinanciaciones, ya que generalmente les beneficia.

Surge entonces la pregunta de cómo refinanciar una deuda con el banco. La respuesta es más sencilla de lo que parece, pues cualquier persona puede dirigirse al banco para solicitar una refinanciación, de forma similar a cuando se va a un banco para obtener un crédito. Los pasos son también parecidos, puesto que el banco ha de considerar el proyecto viable y además, los exigiera una serie de condiciones. Aun en el caso de los préstamos es frecuente que soliciten garantías, cuando se acude a solicitar una financiación es muy posible que el banco exija a más garantías.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es importante explicar en el banco de forma clara a la situación de la persona física o jurídica que solicita la refinanciación. También, que se tenga interés en hacerse cargo del préstamo y ser capaces de asumir los nuevos plazos negociados.

Muchas veces, aunque la refinanciación implique pagar más dinero, puede constituir una interesante alternativa, especialmente cuando lo que se necesita es comprar tiempo.

¿Cuando solicitar una refinanciación?

Pueden existir los supuestos en que puede ser interesante refinanciar una deuda. De un lado, el caso en que se carezca temporalmente de liquidez; y, de otro, en el caso de que la refinanciación permita ahorrar dinero.

Si bien, para optar por la refinanciación de deudas con entidades bancarias en este segundo caso, será preciso hacer muy bien los números, ya que, por regla general, un aumento de plazo va a generar más intereses. Y, en la mayoría de los casos, ese incremento no se ve compensado con una reducción del tipo de interés que se tenía hasta ahora.

¿Qué puedo hacer para refinanciar deudas con el banco?

El primer lugar, como hemos dicho, es necesario estudiar la situación, se realizar un posible plan de viabilidad, que seguramente solicitará el banco, tener en cuenta tanto la cantidad adeudada y la que se quiere refinanciar, como el nuevo tipo de interés, y los plazos hasta el vencimiento.




Con todo ello, es posible dirigirse al banco para solicitar una refinanciación de deudas.  Como en el caso de solicitud de un crédito, también es posible que para conseguir una refinanciación sea necesario presentar nuestro plan de viabilidad a diversas entidades financieras, hasta que sea aceptado.

Si la solicitud el refinanciación no es por necesidad, sino por conveniencia, conviene recordar que el tipo de interés de la refinanciación debería ser aproximadamente igual o inferior al 50 % el tipo de interés de la deuda original. Lo cual, es difícil de conseguir.

También es aconsejable estudiar diversas alternativas de refinanciación, teniendo claro qué es lo que se va a pagar al final y si existe o no algún tipo de ahorro.

En cualquier caso, una refinanciación en principios más interesante que limitarse a solicitar que se prolongue el plazo de devolución del préstamo original. Pues, en este último caso, la cantidad total a pagar siempre será superior a la que teníamos negociada con anterioridad.

¿Y en el caso de una PYME?

En el caso de una Pyme, aunque las posibilidades de refinanciación no son tan fáciles como para una gran empresa, ésta puede suponer que la empresa continúe no adelante. Especialmente, en aquellos casos en que la empresa es solvente pero tiene una falta de liquidez.

A la hora de negociar, habrá de tener en cuenta también todo lo mencionado hasta ahora. Pero también, un establecimiento de prioridades, tener claro si se necesitan periodos de carencia, ya sea en relación al principal, a los intereses o a ambos. Por último, conviene revisar qué garantías se podrían aportar.

 

En definitiva, cuando alguien se plantea cómo refinanciar una deuda con el banco, No debe limitarse en a los trámites meramente bancarios, sino que es incluso más importante tener claras las posibilidades de cara a la devolución de la deuda refinanciada, lo que puede asumirse y lo que no. Todo ello, para poder calcular perfectamente si efectivamente nos resulte interesante o no la refinanciación en los términos propuestos y/o negociados con el banco.

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