Tania Díaz
Obtener aval de una hipoteca

En muchas ocasiones, quienes actúan como aval personal en operaciones de crédito y préstamo, desconocen las implicaciones que, a la larga, puede suponer ser avalista. Actuar como avalista sin conocer las obligaciones que esto implica, puede acarrear consecuencias nefastas.

En el aval personal, el avalista garantiza en caso de impago el importe consignado en el préstamo con todo su patrimonio. No solo el que se tenga en el momento en que se formaliza el crédito, sino también todo el patrimonio que se pueda adquirir o acumular hasta el vencimiento de la deuda. Es lo que se conoce como responder con todos los bienes y patrimonio, presente y futuro, y es, además, una de las características fundamentales de este tipo de avales.

Este desconocimiento sobre las implicaciones que conlleva actuar como avalista ha supuesto que, una vez conocidas dichas implicaciones, muchas personas que actúan como aval deseen dejar de ser avalista. Por ello, es necesario conocer todos los requisitos para ser avalista. Si ya te has arrepentido, te contamos qué puedes hacer para dejar de ser avalista en una hipoteca.

¿Qué hacer para eliminar el aval de una hipoteca?

Si somos avalistas en una operación de préstamo y queremos dejar de serlo tenemos varias opciones. Negociar con el banco una solución alternativa es quizá la mas habitual. Pero en algunos casos se puede también iniciar un procedimiento judicial contra la entidad financiera.

Negociar con el banco la eliminación del avalista de una hipoteca

Cualquier cambio que se realice en la hipoteca implicará inevitablemente la aceptación de la entidad financiera. Teniendo en cuenta este aspecto podemos intentar negociar varias soluciones para eliminar al actual avalista del préstamo hipotecario.

Sustituir avalistas

Esta es la opción mas aceptada por las entidades financieras. En este caso el deudor debería encontrar a otra persona que, como mínimo, cuente con la misma capacidad de solvencia que el anterior avalista.

Después solicitará el cambio al banco o caja de ahorros que tendrá que valorar su aceptación. Este cambio de avalista supondrá un coste para el interesado al tener que realizar una novación en la escritura de hipoteca.


Cambiar avalista personal por aval material

Otra opción similar a la anterior es sustituir el aval personal por otro tipo de aval económico o material, como puede ser otra propiedad inmobiliaria. Esta opción, que también tiene que aprobar la entidad financiera, implica, al igual que el cambio de avalista, una novación en la escritura de hipoteca.

Solicitar baja del avalista por garantía suficiente

Esta es la opción más difícil de conseguir. En primer lugar, es necesario haber pagado una parte importante del préstamo y que este, además, sea de tipo hipotecario. Se puede intentar que la entidad financiera elimine al avalista sin ampliar garantías ni aportar otro aval. Es difícil que la entidad acepte, pero si la hipoteca esta prácticamente pagada la vivienda es garantía de pago más que suficiente para el préstamo.

Subrogar la hipoteca en otra entidad

Si nuestro banco no acepta ninguna de las soluciones previas se puede subrogar la hipoteca en otra entidad financiera distinta. Necesitaremos la aprobación de la nueva entidad que, además, nos cobrara una comisión por el estudio de la operación. También tendremos que asumir el gasto de la notaria y registro de la hipoteca.

Eliminar el avalista de una hipoteca de forma unilateral

La gran mayoría de personas que actúan como avalistas lo hacen con las mismas clausulas estándar que se utilizan para todas las hipotecas. Estas cláusulas recogen entre otros la renuncia expresa a todos aquellos derechos que amparan la figura del aval personal. Entre ellos el derecho de exclusión, división y orden de la hipoteca.

Esta cláusula genérica se ha utilizado sin dar ningún tipo de información a aquellos que actúan como avalistas, lo que ha provocado numerosas sentencias judiciales que declaran esta cláusula nula. Esto supone que tras iniciar un proceso judicial contra la entidad financiera, muchas personas que actuaban como avalistas han puesto fin a su afianzamiento personal.

 

Ahora que ya sabemos cómo dejar de ser avalistas o eliminar el aval de nuestras operaciones de crédito es momento de valorar cuál es el camino idóneo en nuestra situación personal.

  • ¿Te ha servido de ayuda?
  • No