Amalia González
Reunificar deudas sin hipoteca

Cuando hablamos de refinanciación de deudas, hay que señalar que tener una hipoteca no es un requisito esencial para solicitar la reunificación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una cosa es la teoría y otra la práctica. Y también, que cuando alguien pregunta ¿puedo reunificar las deudas sin hipoteca?, puede encontrarse en diversas situaciones.

¿Necesita una hipoteca para reunificar mis deudas?

Si no se tiene un crédito hipotecario activo, y sin embargo se solicita una reunificación de deudas, esto supone que los créditos que se van a reunificar son o bien personales o bien créditos de consumo, incluyendo entre estos últimos los que son financiados con tarjetas de crédito.

El hecho de no tener un crédito hipotecario, como hemos señalado no es un obstáculo para que se obtenga una reunificación de deudas, bien solicitándola ante una entidad de crédito, bien ante empresas de capital privado.

Sin embargo, en cualquier caso lo que sí hace falta para pedirlo, sea cual sea la entidad con la que se contrate, son garantías. Una garantía que suele utilizarse en estos casos es la propiedad y un inmueble, por ejemplo, la vivienda.

Por ello, aunque no se tenga un crédito hipotecario activo, si se cuenta con un inmueble en propiedad, suele ser bastante fácil obtener una reunificación de deudas que se formalizará en un crédito hipotecario, poniendo la casa o inmueble como garantía.

También es posible utilizar otro tipo de garantías que permiten la reunificación de deudas sin propiedad, como puede ser contar con un avalista ciertamente solvente u otras. Si bien, las que acabamos de mencionar suelen ser las más habituales.


¿Cómo reunificar las deudas sin hipoteca, aval o propiedad?

No obstante, si han además de querer una reunificación de deudas sin hipoteca, no se cuenta con una garantía. Es decir, se quiere también reunificar deudas sin aval, aunque no se trata de un supuesto que imposible teóricamente, nos va a ser difícil encontrar una entidad financiera o una empresa de capital privado, que quiera correr el riesgo de devolver nuestros créditos a cambio de contratar uno a más largo plazo y simplemente de carácter personal y sin ningún tipo de garantía. Las razones son obvias, pues el riesgo de impago es muy grande.

Por ello, en estos casos lo más frecuente es que podamos acceder a un tipo de financiación con tipos de intereses muy altos, como son los créditos al consumo, que nos puede servir para salir de un pase un momento determinado, pero que no nos van a permitir reunificar deudas.

Otra cuestión importante a la hora de solicitar una reunificación de deudas es el montante de la deuda que se quiere a reunificar. En este sentido, de no ser muy alto, quizá pueda servir como garantía un expediente que de crediticio impecable, unos ingresos estables o una pensión.

En estos casos se produce una reunificación de deudas el único préstamo personal del que responden los ingresos en lugar de la vivienda. En estos casos el plazo de devolución suele ser muy largo, lo habitual es que sean alrededor de 30 años, por lo que, se pagan muchos intereses.

Además la operación no es barata, suele requerir es en estos casos una comisión de apertura y una comisión de cierre de la gestión. Pagos que han de realizarse al tiempo de contratar la reunificación de deudas, en el caso de la comisión de apertura, y a transcurrir el total plazo de devolución del crédito en el caso de la comisión de cierre.

En cualquier caso es importante tener en cuenta que una reunificación de deuda sin hipoteca implica a préstamos de larga duración. Aun así, sin garantías no es fácil obtener este tipo de productos, y, muchas veces, las condiciones que ofrecen no son realmente interesantes.

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