Definición de Cadena de valor

El concepto de cadena de valor fue introducido por Porter, cuando éste realizó una división de las distintas actividades de la empresa, al objeto de determinar la forma de ofrecer el mayor valor posible al cliente. Se trata, por tanto, de una herramienta de análisis estratégico. Su función es determinar cuáles son las ventajas competitivas de un determinado negocio o empresa frente a sus competidores. De esta manera, se analiza cada una de las funciones o departamentos de la empresa, en comparación con la que ofrecen los homónimos de la competencia.

La cadena de valor puede ir tanto referida a un producto, como a un servicio y, a la propia empresa. Michael Porter entiende que cada una de las actividades de la empresa, son como los eslabones de una cadena. Siendo lo característico de la cadena de valor, que en cada uno de dichos eslabones se va añadiendo valor al producto o servicio.

Para Porter, las actividades que integran la cadena de valor se dividen en primarias y de apoyo. Dentro de las primeras, se encuentran las actividades relacionadas con materias primas y almacenamiento o transformación. En definitiva, actividades que están directamente relacionadas con la producción, si bien que entendida en sentido amplio, incluyendo todo lo relativo a comercialización y ventas.


Dentro de las actividades de apoyo, se incluye el aprovisionamiento, y, sobre todo, se incluyen las actividades de carácter horizontal. Como son, administración, contabilidad, finanzas, recursos humanos, desarrollo, etc. Este tipo de actividades está más relacionado con la administración y sostenibilidad de la empresa a largo plazo, y, no tanto, con el valor de los productos o servicios ofrecidos por la empresa en ese específico momento.

Otra cuestión importante es: ¿qué se entiende por valor? A lo que suele responderse, que se trata del montante que un  cliente está dispuesto a pagar por un producto o servicio. Sin embargo, el concepto ha ido evolucionando, en el sentido de que cada vez, se tiene más en cuenta no sólo la cantidad de dinero que el cliente está dispuesto a pagar, sino también la cantidad de tiempo que está dispuesto a tener relaciones con la empresa.

 

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