Tamara Gascó
Objetivo del Tratado de Maastricht

El Tratado de Maastricht es el tratado de la Unión Europea mediante el cual se estipula su fundación. A través de este Tratado se define la integración europea, cuya finalidad iba mucho más allá que un simple acuerdo social, ya que constituye un acuerdo de carácter político que persigue la unidad de cada una de las naciones.

Este Tratado de Maastricht es el que da a conocer a la Unión Europea como tal, dejando a un lado la denominación de Comunidad Europea. El Tratado de Maastricht se firmó el año 1992 y recibe el nombre del lugar en el que se produjo, en Maastricht, una ciudad localizada en los Países Bajos. No obstante no entraría en vigor hasta el 1 de noviembre de 1993, fecha en la que todos sus objetivos pasaron a ser vinculante de los países integrantes.

¿Qué se esconde tras el Tratado de Maastricht?

Con esta breve introducción al Tratado de Maastricht ya podemos conocer algunas de sus particularidades y objetivos, que han ido sufriendo algunas modificaciones a lo largo de los años. En un principio fueron 12 el total de países que se sumó al Tratado de Maastricht: España, Reino Unido, Inglaterra, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Grecia, Portugal. Sigue leyendo y toma nota de lo que debes saber del Tratado de Maastricht, a través de algunos de sus objetivos y consecuencias.

Las políticas comunitarias: inclusión e integración




Una vez firmado el tratado de Maastricht las cuestiones vinculadas con educación, cultura, industria y consumo entre otros ámbitos pasaron a formar parte de objeto de estudio de la UE. Esto suponía que en adelante las medidas que se tomasen pasarían a formar parte de lo que hoy se conoce como políticas comunitarias. Todo ello se materializaría en el Parlamento Europeo.

El Tratado de Lisboa como propuesta de mejora

En el año 2007 se firmó el Tratado de Lisboa que, en realidad suponía ciertas revisiones sobre el Tratado de Maastricht. Mediante este Tratado la UE se identifica como una personalidad jurídica. El propósito era modificar ciertos aspectos que vinculaban tanto al Banco Central Europeo, como a los Tribunales de Justicia de la UE y de Primera Instancia, aunque también afectaba al Consejo Europeo, al Parlamento Europeo, a los nacionales, a la Comisión Europea y a los Altos Representantes. En definitiva a los órganos de gestión más importantes de toda la UE, de tal modo que se consiguiera una política transparente, igualitaria, que pudiera velar por los intereses y los derechos de los ciudadanos.

En política económica: el camino hacia el Euro

Una de las intenciones del Tratado de Maastricht era la de la creación de una moneda única y conjunta para todo el territorio europeo. De esta forma, en cuestiones de economía este Tratado pone en marcha el camino hacia la creación de la moneda del Euro. El objetivo era que todo estuviera centrado en un mismo Banco, que daría lugar al Banco Central Europeo y a los correspondientes Bancos Centrales nacionales. Lo que se pretendía en esos momentos era determinar qué países estarían preparados para dar ese salto. Por tanto, entre los objetivos de la creación de esta moneda en común para los países europeos nos encontramos con la regulación de la inflación, los tipos de interés así como la deuda pública entre otros factores. Cuestión que merece mención a parte es lo que la implantación del Euro ha supuesto para los países adheridos al Tratado de Maastricht y cómo les ha sentado.

¿Crisis económica?

Algunos expertos en materia estiman que la crisis económica del 2008 o la Gran Recesión son consecuencia de este Tratado, y el motivo se encuentra en los límites que éste habría puesto, al reducir la autonomía de cada uno de los estados en sí.

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