Ivan García
Transferencia SEPA

Las transferencias SEPA son aquellos envíos de dinero desarrollados entre países europeos incluidos en la zona SEPA. Entre las principales características de estas transferencias bancarias es que la operación se puede hacer de manera gratuita y sin dificultades, con un plazo de entrega de un día hábil.

Estos envíos de dinero guardan muchas similitudes con respecto a los que se llevan a cabo en el interior de un mismo país.

¿En qué consisten las transferencias SEPA?

El término SEPA hace referencia a las siglas en inglés 'Single Euro Payments Area', que traducido al castellano sería Zona Única de Pagos en Euros. El SEPA, en cierta manera, finaliza el proceso comenzado en 2002 con la entrada del euro.

Gracias a esta iniciativa comunitaria todos los agentes económicos, entre los que se encuentran particulares, empresas y administraciones podrán efectuar sus pagos en euros a distintos territorios europeos con unas mismas condiciones y derechos, eliminando así la idea de pago internacional o nacional.

Hasta que el 1 de febrero de 2014 empezó a funcionar la Zona Única de Pagos en Euros, había únicamente dos sistemas de transferencia: las nacionales y las internacionales.

  • Transferencias nacionales: en España suelen cobrar por este tipo de operaciones, en donde únicamente se necesitan datos básicos como el IBAN del emisor y del receptor del importe, además de los datos personal y DNI de ambos. El periodo de entrega es de un día hábil.
  • Transferencias internacionales: resultan bastante complejas, sobre todo porque en ocasiones involucran a terceras entidades para garantizar la entrega en destino. Hay que abonar una comisión por la transacción y el tiempo de entrega va desde los dos hasta los cinco días laborables, aunque variará en función de la cantidad y el país de destino.

Para homogeneizar el proceso se crearon una serie de códigos como el BIC y el IBAN, que sirven para identificar el banco y la cuenta de una manera estándar en toda la comunidad SEPA. Esto permitió que:



  • Se acortase el periodo de las transferencias entre países de la Unión Europa, consiguiendo que el envío de dinero se realizase en un día hábil como si de una transferencia nacional se tratase.
  • Las cuentas de los ciudadanos presentan más seguridad gracias a estos nuevos códigos.
  • Los pagos se pueden efectuar de forma automatizada y electrónica.
  • Las transferencias no cuentan con límite de importe.
  • Es posible realizar pagos únicos y masivos, por lo que un solo ordenante puede realizar distintos abonos a muchos beneficiarios.

La zona SEPA se compone de Liechtenstein, Islandia, San Marino, Mónaco, Suiza y Noruega, además de los 28 estados miembros de la Unión Europea: Francia, Bélgica, España, Alemania, Países Bajos, Luxemburgo, Dinamarca, Italia, Irlanda, Reino Unido, Grecia, Austria, Portugal, Suecia, Finlandia, Eslovaquia, Chipre, Estonia, Eslovenia, Hungría, Letonia, República Checa, Lituania, Malta, Polonia, Bulgaria, Croacia y Rumanía.

¿Cómo hacer una transferencia SEPA?

Para realizar una transferencia SEPA es preciso disponer del código IBAN tanto de la persona que efectúa la transferencia como del beneficiario. Se trata de una cifra referente al número de cuenta y si tienes algún problema para detectarlo hay distintos métodos para saberlo:

  • Haz una consulta a tu entidad financiera, ya sea por teléfono o en persona.
  • Revisa tu área personal en la página web del banco.
  • A través de una calculadora que averigua el IBAN gracias a una serie de datos que encontrarás en algunas webs.

Hasta enero de 2016 era preciso utilizar el código BIC, también conocido como el identificador de la entidad, pero desde esa fecha se suprimió su obligación con el propósito de agilizar aún más el proceso y permitir que las transferencias SEPA resultasen más sencillas para los clientes.

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