David Méndez
Tipos de depósitos

Muchas veces, cuando nos sobra algo de dinero, podemos invertirlo en ciertos productos o servicios o quizá guardarlo para posteriores inversiones o gastos. Si pensamos guardarlo y no vamos a usarlo en un período grande de tiempo podemos invertirlo en un depósito bancario. Dicho producto financiero ofrece la posibilidad de depositar cierta cantidad de dinero en el banco con la certeza de que, si no rompemos el contrato (no sacamos el dinero), vamos a obtener cierta rentabilidad mediante el pago de unos intereses.

Obviamente, cuanto más dinero y cuanto más plazo consideremos en el contrato, más intereses obtendremos tras el paso del tiempo. No obstante, dichos intereses no siempre será dinero. Cabe la posibilidad de que los intereses sean otorgado en especies, a determinar por el consumidor (se verá más adelante en un tipo de depósito concreto).

Los mejores depósitos bancarios

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Cuenta Santander5%7%Disponibilidad del dinero en todo momento.
Cuenta Santander
Cuenta EVO
Cuenta Bankia
Aquí encontrarás las opciones más rentables para elegir tu depósito bancario.

Clasificación de depósitos bancarios

Cuando hablamos de depósitos bancarios, debemos saber que existe diferentes modalidades de depósitos con características diferentes:



  • Depósitos bancarios a plazo. Son los más habituales. Se fija un período y una cantidad. Acabado el tiempo, la cantidad será devuelta al propietario junto a unos intereses que serán fijados previamente en el contrato del producto financiero. Dichos intereses pueden devolverse de forma mensual, trimestral, anual, etc... Como ya hemos comentado, es posible rescindir el contrato para disponer de una cantidad o de la totalidad de la cantidad invertida, repercutiendo en los intereses que se devolvían.
  • Depósitos bancarios a la vista o cuenta remunerada. Es uno de los productos más flexibles, pues si queremos disponer de cierta cantidad podremos hacerlo sin que repercuta gravemente en la rentabilidad que íbamos a obtener. Son bastante cómodos y atractivos, además de que se pueden contratar a través de Internet.
  • Depósitos regalo. En vez de recibir los intereses en dinero como tal, podríamos recibir regalos que equivalgan al dinero que nos deben. Esta bonificación podría catalogarse como en especie, aunque no nos debemos dejar engañar por la codicia del premio. Un televisor, un smartphone o una tablet puede aparentar muy apetitoso, pero quizá podemos conseguir con las mismas condiciones más dinero en un depósito bancario a plazo. Es por ello que aconsejamos valorar previamente el porcentaje de intereses que nos ofrece, así como cuándo será pagado y si nos conviene más ese tipo de depósitos que otros.
  • Depósito a interés variable. Son depósitos cuyo interés varía según algún indicador que, por lo general, suele ser el Euribor. Si este indicador varía al alza, obtendremos una mayor rentabilidad (pues obtenemos mayores beneficios). Sucederá lo contrario si el indicador baja a niveles inferiores.
  • Depósitos estructurados. Es aconsejable tener ciertos conocimientos financieros para poder contratar este tipo de depósitos. Se trata de un interés fijo que se paga según la evolución de un índice, de valor de una cesta de acciones o cualquier otro activo que se pueda medir. Ya que la rentabilidad depende de ciertos activos futuros, deberemos obtener un resultado aproximado de cómo evolucionará.

Ahora que ya sabes los tipos de depósitos bancarios que existen, es momento que te decante por el que más se adecua a tus necesidades. Sin embargo, esta decisión no debe ser tomada a la ligera, sino que debe estudiar para conseguir el mejor producto. Por ello, te recomendamos que consultes las mejores recomendaciones y claves a tener en cuenta a la hora de contratar un depósito.

¿Cómo elegir un depósito bancario?

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