David Mendez Ruiz
¿Cómo son las personas ahorradoras?

Ahorrar, ahorrar y ahorrar. Lo escuchamos en todos lados, mucha gente practica el ahorro y muy pocos tienen actitud ahorradora. No obstante, es algo que sabemos que existe y que ciertas personas, en determinado modo, reúnen características para ser un ahorrador o ahorradora. Si eres de planificar tu futuro económicamente y quieres tener una mayor seguridad con tus finanzas, posiblemente seas una persona ahorradora y no lo sabes. ¡Vamos a descubrirlo!

Las 7 características que definen a un ahorrador

A continuación encontrarás aquellas características que convierten a una persona en alguien ahorrador, que le hace pensar en el futuro e ir poco a poco generando ahorros.

1. Nos hacemos ahorradores, no nacemos aprendiendo

Vamos a empezar por el principio. Ser ahorrador es algo que adquirimos con el paso del tiempo, la práctica, el aprendizaje y el saber hacer (know-how) las cosas bien. Tenemos que tener en cuenta que muchas personas tienen influencia en su infancia sobre determinados hábitos de consumo que les hacen tener una mejor educación ahorradora que otras.

Esto no implica que por ello sean más hábiles: las experiencias personales también juegan un papel importante a la hora de saber ahorrar bien. Pasar por un mal momento económico, estar desempleado, buscar nuevas ayudas económicas o ayudarse con videos de YouTube para hacer determinadas acciones son las que pueden condicionar este factor.

El ahorro se puede aprender a valorar si se es necesario o, simplemente, como modo de vida debido a un enfrentamiento con la vida tan consumista que llevamos. Así que ya sabes, que no te digan tacaño por la cara: la vida consumista que llevamos tiene que parar en algún momento.

2. Somos previsores

El objetivo del ahorrador es muy simple: provisionarse de dinero para que en un futuro, cuando tenga que usarlo, no le falte.

Para ello, tenemos que tener una visión clara de cómo funciona nuestra economía: cuáles son nuestros hábitos de consumo, los ingresos que tenemos, los gastos que tenemos y por dónde pueden venirnos las previsiones. Pero, ¡recuerda! Aunque pienses que tu lavavajillas nuevo no puede averiarse, no caigas en la duda de que pueda hacerlo porque pasará (Ley de Murphy).

3. Comparar precios, calidad, marca, satisfacción, ...

Ahorrar no solo implica comparar precios. Hay mucho más allá del precio que tenemos que evaluar: la marca, la calidad, lo que nos va a satisfacer, la utilidad, etc. No nos ciñamos solo en algo que sabemos que podemos encontrarlo por cualquier parte si después no vamos a estar a gusto. No nos valdrá.




¿Ahorraremos en precios? Sí. ¿Ahorraremos en disgustos? Lo dudamos.

4. Caprichos: una vez al año...

A ver, que seamos ahorradores no significa que no gastemos tontamente en algo, de vez en cuando. Lo malo sería que caigamos en un habitual y que caigamos en el falso mito de que lo barato sale caro.

Muchas empresas tienen esta estrategia: muchos de sus productos son baratos, pero nos inducen mediante técnicas de marketing a llevarnos varias. Entonces estamos dividiendo el pago en pequeñas cantidades, gastando tontamente. Eso no nos sirve.

5. Abolimos el consumismo

Hacemos caso omiso de las ofertas que dicen que vamos a salvar algunos euros. Hacemos caso omiso de los nuevos productos, cuando ya tenemos uno que funciona bien o está en buenas condiciones. Hacemos caso omiso del constante consumismo que hace que gastemos sí o sí y nos impida tener unos buenos recursos para el futuro.

6. Esfuerzo y tiempo cuestan lo suyo

La paciencia es el arma más feroz del ahorrador. Por dos razones:

  • Hay que aprovechar los momentos especiales del año para comprar cosas, aunque con cuidado con esas rebajas. Dichas épocas son: Navidad, rebajas de verano/invierno, Black Friday, etc.
  • Por otro lado, hay que ser pacientes con los mejores momentos: ¿de verdad es ahora cuando debo comprar este móvil? ¿Puedo esperar más? ¿Tanta falta me hace?

7. Flexibilidad

Sin duda, si eres de las personas que más flexibles eres a la hora de elegir un producto o marca, eres un buen ahorrador. Si no estás arraigado a una marca concreta, si eres de los que disfrutas más del producto de lo que se vende y le das buena utilidad, eres buen ahorrador.

Dicen que los que mejores los hacen son las personas minimalistas. Saben vivir con lo mínimo, al mejor precio y sin gastar demasiado, solo lo justo.

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