Una investigación hecha por la Comisión Europea descubrió que 82% de los consumidores eran menos propensos a comprar un producto si el sitio no venía en su idioma nativo. A nivel global, la firma Common Sense Advisory señaló que había más probabilidad de que el 72,4% de los consumidores comprara un producto si la información estaba en su lenguaje.

Un ejemplo de cómo una empresa se adapta a la globalización económica en internet es usar los distintos idiomas a los que quiere dirigir su mercado. Este es el caso de que llevo a Will Wynne, director de Arena Flowers, una florería británica creada en 2006, está de acuerdo. En 2008, Arena Flowers empezó a moverse dentro de los mercados europeos, primero en Holanda, luego en Alemania, Francia y Bélgica, con otros países siempre en el horizonte.

Cada sitio de la florería tiene su propia dirección de internet, en lugar de manejarse desde una página principal, y los temas de atención a los clientes se atienden con hablantes nativos.  La decisión de traducir los sitios fue fácil, según Wynne. "No vas a tener ningún éxito si no te adaptas al lenguaje local". "Es casi un asunto de respeto. Si piensas que hay 60 millones de personas en Francia y 80 millones en Alemania, la idea de que usarían nuestro sitio sin traducirlo es probablemente un poco ambicioso", afirmó. Las ventas en el exterior ahora representan el 20% de los ingresos de la compañía. Pero antes de poner los textos en un traductor online como Babelfish o de pedirle a un amigo que los revise en Portugal, por ejemplo, es necesario pensarlo muy bien, advierte Wynne.


Como complacer a todo el mercado:
Un analista de la empresa de investigación tecnológica Gartner, está de acuerdo y pronóstica un enorme crecimiento en empresas que desarrollen sitios de internet multilingües, especialmente aquellos orientados a los países del BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Afirmando que "Si la información no está disponible en su idioma nativo, entonces los consumidores se irán a otro sitio que les ofrezca eso".

En la misma línea se expresa el fundador de Common Sense Advisory, empresa de marketing digital basada en Estados Unidos. "La gente no compra lo que no puede entender", señala y eso se aplica, dice, incluso en países donde hay alta aceptación del inglés. Su consejo: ponerse en los zapatos del consumidor.

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