Laura Sánchez
tarjetas bancarias

La sencillez y comodidad que proporcionan en cada compra nos han hecho dependientes de ellas, y hoy en día, resulta extraño que alguien todavía no cuente con una o incluso con varias. Hablamos, por supuesto de las tarjetas bancarias. Sin embargo, con la cantidad de entidades y de tarjetas existentes en el mercado, podemos llegar a sentirnos confundidos a la hora de elegir.

Antes de lanzarnos, conviene analizar los principales tipos de tarjetas bancarias que existen, los costes o particularidades de cada una y el uso que vayamos a darles. Una vez que tengamos claras nuestras necesidades, tendremos que elegir comparando las tarjetas con las mejores condiciones y las que mejor se adapten a nosotros. A continuación enumeramos algunas de las tarjetas más utilizadas hoy en día y sus características.

Tarjetas de crédito y tarjetas de débito

En primer lugar, debemos elegir si queremos una tarjeta de crédito o una tarjeta de débito:

  • Las tarjetas de débito están algo más extendidas y su uso es más simple, pues están vinculadas a una cuenta corriente y cada vez que se realiza un pago con ellas, éste se carga directamente. Si la cuenta no dispone de saldo, la operación queda rechazada. Una ventaja de este tipo de tarjetas es que muchas entidades bancarias no cobran gastos de mantenimiento, no tienen intereses y sus comisiones no son muy altas. Recomendamos elegir una tarjeta de débito si va a ser de uso habitual o si queremos controlar el gasto que realizamos.
  • Las tarjetas de crédito, en cambio, combinan el método de pago con el método de financiación, de modo que podemos realizar compras con ellas sin que tengamos ese dinero en nuestra cuenta en el momento en que realizamos la compra, pues el pago se aplaza. Este tipo de tarjeta conlleva mayores comisiones, intereses, gastos de emisión y mantenimiento, etc.


Tarjetas de fidelización

Las tarjetas de fidelización son tarjetas propias de una empresa o una marca que premian nuestra lealtad al establecimiento, a través de fórmulas como descuentos, sistema de puntos u otras promociones especiales para socios.

Nuestro consejos es plantearnos si realmente les vamos a dar un uso frecuente y los descuentos que nos ofrecen van a ser rentables a largo plazo, pues este tipo de tarjetas pueden llevar asociado algún coste de mantenimiento que acabe siendo superior al descuento que hemos conseguido. No debemos olvidar que la finalidad de las tarjetas de fidelización es que los usuarios volvamos a realizar más compras en el mismo lugar.

Tarjetas monedero

También conocidas como tarjetas prepago. Este tipo de tarjetas están pensadas para realizar compras de pequeñas cantidades que requieren gran velocidad y seguridad. Para poder utilizar este tipo de tarjetas es necesario recargarlas con la cantidad que deseemos; una vez agotada dicha cantidad, debemos recargarlas de nuevo, de modo que funcionan como si se tratara de dinero electrónico. La principal ventaja de estas tarjetas es que agilizan las operaciones, son más seguras y cómodas ya que nos evitan tener que llevar dinero en efectivo, y nos permiten controlar de forma eficaz en qué gastamos nuestro dinero. Sin embargo, todavía no están demasiado extendidas como medio de pago y además hay que estar pendientes de recargarlas, ya que de lo contrario no nos serán útiles.

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