Paula García
La importancia del naming

Uno de los temas de debate y discusión en los últimos años ha sido la importancia del naming. Y es que en la actualidad existen múltiples empresas que se dedican al mismo sector, lo que supone una constante y creciente competitividad, por lo que encontrar el nombre idóneo de un negocio es el primer paso para destacar en el mercado.

Por lo tanto, en estos últimos años el naming está cobrando especial relevancia, ya que se trata de la forma que tiene la marca de diferenciarse de las demás, poder transmitir un determinado significado de manera fácil, optimizar recursos y reducir esfuerzos a la hora de que el empresario explique quién es y la actividad que realiza.

Mejor tener un plan que confiar en la suerte

Muchas personas menosprecian el poder del naming, en cambio otros le otorgan la importancia que verdaderamente tiene. Puede parecer que no existe ningún secreto a la hora de construir un buen naming si se mira el ranking de las marcas más populares, ya que hay muchos nombres propios y acrónimos. Sin embargo, eso no es del todo cierto. Muchos nombres de negocios que hoy en día gozan de gran prestigio tienen en común que sus respectivas compañías han invertido en ellos tiempo y dinero.

A medida que pasa el tiempo, el nombre se irá consolidando y llenando de contenido a consecuencia del significado que proyecta la marca en sus diversos puntos de contacto. No obstante, tampoco hay que caer en el error de pensar que en el caso de que el nombre elegido tenga desde el primer momento un significado relevante, el tiempo invertido va a ser menor, sino que la propuesta de valor de la marca y su forma de interactuar con el público será lo que dote de significado y contenido al nombre que la representa.

Debido al gran número de nombres que se registran a lo largo de un año, de los cuales apenas se llegan a conocer una ínfima parte, lo más recomendable es trazar un plan y no confiar solo en la suerte. El naming no es una ciencia exacta, pero incluso para ser creativo, es de gran ayuda conocer algún método efectivo.

Realiza análisis previos para dar con un buen nombre

En primer lugar, el empresario debe tener bien definida su marca, así como sus atributos, sus valores, su posicionamiento y su personalidad para poder dar forma a todo ello por medio de un nombre. Es esencial saber qué tipo de construcción de nombres y significados se trabajan en la categoría a la cual pertenece la marca, y posteriormente ordenarlos en ejes conceptuales.




También puede ser de gran ayuda que el empresario deje de lado por un momento su categoría y observe la forma de construir de otras marcas que usan el mismo territorio conceptual. Tras estos análisis previos, podrá descartar aquellos nombres que no desea utilizar.

Los modelos de construcción sintáctica del nombre son los siguientes: descriptivos, es decir, el nombre es una descripción literal de la marca; neologismos, cuando el nombre está construido a partir de varios ya existentes; sugerentes, cuando se habla del beneficio de manera directa; abstractos, si se trata de un nombre inventado; asociativos, describen algo de un modo conceptual; y evocativos, un nombre nuevo pero partiendo de una raíz conocida.

Apunta todos los nombres que se te vengan a la cabeza

Llegado a este punto el empresario sabrá el nombre que no debe crear, así que tendrá que realizar una lista de posibles territorios conceptuales que encajen correctamente con su propuesta de valor. En base al modelo elegido, ya sea uno o varios, debe apuntar todos los nombres que le vengan a la cabeza, incluso aquellos que parezcan absurdos, ya que entre todos ellos puede estar el definitivo.

Con la lista de nombres por delante, ha llegado el momento de desechar aquellos que no interesan, seleccionar los más atractivos y construir nuevas alternativas mezclando raíces de unos y terminaciones de otros. De este modo todo comenzará a tener forma y se atisbará la luz al final del túnel.

Asegúrate de que el nombre elegido no se encuentra registrado

Los nombres elegidos tienen que ser sometidos a una revisión en el Registro de Patentes y Marcas para comprobar que no están siendo utilizados por otras marcas. De la lista de supervivientes el empresario escogerá aquellos que mejor cumplan con sus objetivos.

Los nombres que hayan obtenido más puntuación deben ponerse en contexto para terminar de ser valorados, es decir, observar cómo funcionan en una interacción real. Una vez creado y escogido el naming solo queda registrarlo formalmente por medio de los servicios profesionales que se encargan de comprobar su disponibilidad en los distintos mercados y clases, así como de informar de los posibles riesgos y oposiciones.

 

  • ¿Te ha servido de ayuda?
  • No