Paula García

Hace algunos meses se hacía público el caso de la influencer Alexandra Pereira, más conocida como Lovely Pepa, quien afirmaba haber sido víctima de acoso en las redes sociales durante nada menos que ocho años, lo cual dio lugar al cierre del foro en el que se encontraban las acusaciones hacia su persona. Pero por desgracia su caso no es el único. Muchas personas que se dedican a esta profesión han denunciado ese tipo de prácticas, que repercuten en quien las sufre a varios niveles: desde el afectivo y emocional hasta el económico, como veremos enseguida.

La Ley Orgánica 1/2015 del Código Penal recoge tras su reforma el término de stalking o delito de acoso ilegitimo, el cual dice que todo individuo que acose a una persona realizando cierto tipo de conductas de manera reiterada e insistente será castigado, sobre lo cual puede prestar servicio un abogado penalista. Entre dichas conductas se encuentran por ejemplo las agresiones a la libertad o al sentimiento de seguridad de la víctima, amenazas, llamadas, persecuciones o vigilancias constantes.

Por lo tanto, cuando se produce un delito de acoso en redes sociales se ve afectada la libertad de la víctima, lo que puede acarrearle problemas de autoestima, ansiedad y depresión, llevándola incluso a aislarse de su círculo familiar y de amistades. No obstante, otros bienes jurídicos también se ven vulnerados, tales como la intimidad, el honor o la integridad moral, lo que puede acarrear serias sanciones y no solo económicas, ya que puede ser condenado con penas de cárcel que oscilan entre los tres y los 24 meses.

Consecuencias económicas de un delito de ciberacoso

En esta parte son varios los implicados que pueden ver sus ingresos mermados, ya que no solo está la víctima y el acosador, en este punto entran en juego los moderadores de foros de opinión, páginas en redes sociales y sus administradores, blogueros…

El papel de estos últimos es regular las conversaciones, pidiendo respeto a todos los usuarios, eliminando comentarios, o, incluso, si fuera necesario, echando a participantes para asegurarse de que no se produzca el ciberacoso, insultos o vejaciones, y de no hacerlo ponen en riesgo el propio medio, ya que, como hemos visto anteriormente, puede ser cerrado por orden judicial, lo que acarrearía problemas económicos al mismo por la perdida de una fuente de ingresos o los gastos de la creación y mantenimiento del medio.

Para la victima tiene también consecuencias económicas, no solo por los posibles problemas psicológicos que puede acarrear el ciberacoso, y con ello las posibles bajas laborales que se desprenden, sino también porque es posible que la víctima obtenga sus ingresos gracias a su imagen y presencia en las redes, y pueden verse afectados por las críticas, opiniones o valoraciones a su trayectoria profesional.

Por último estaría el ciberacosador, quien, por sus actos, podría ser hasta condenado a pagar las posibles pérdidas de la víctima o el medio en los casos más extremos, por no hablar de las posibles penas de prisión si el acoso queda demostrado.

¿Cuándo se considera delito de acoso en redes sociales?




El cierre del popular foro en el cual se encontraban las graves acusaciones a la influencer antes mencionada, así como a otras personas populares en la red, ha dado lugar a la polémica acerca de si estos hechos son aislados o pueden considerarse actos típicos de un acosador.

El Código Penal refleja que los acosadores suelen responder a comportamientos que funcionan a modo de patrón, es decir, no se consideran prácticas aisladas. Esta serie de comportamientos afecta directamente a la vida cotidiana de la víctima.

Para comprobar si se trata de un delito de acoso sexual es preciso conocer las acusaciones emitidas por los afectados, ya que cada caso debe ser estudiado detenidamente y de manera individual para tomar una postura u otra.

Cómo afecta el acoso en redes a la economía

Qué hacer ante un caso de acoso en redes sociales

Lo primero que ha de hacer la víctima es dar parte a las autoridades sobre todos los hechos que han provocado la vulneración de sus derechos. Para ello debe recopilar una serie de pruebas en las cuales queden reflejadas tanto las amenazas como las vejaciones. Hay que tener en cuenta que el ciberacoso solo puede ser perseguido si el afectado o su representante legal lo denuncia.

Para este tipo de casos es recomendable contar con los servicios de un abogado penalista. Estos profesionales son expertos en delitos contra la libertad, destacando las coacciones y las amenazas, así como el acoso. El abogado penalista será el encargado de guiar al afectado durante todo el proceso.

 

En definitiva, si consideras que estás siendo víctima de acoso en las redes sociales no pierdas más tiempo y acude a un profesional que te ayude a luchar contra este problema con la ley en la mano, antes de que las consecuencias económicas, psicológicas y sociales vayan a más.

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