Los supermercados suben precios para equilibrar la falta de consumo
Jesús Sánchez

El consumo ha sido una de las cifras que más optimista se mostraba desde el 2013, presentando un crecimiento continuado hasta el 2017, año en que se estancó (e incluso disminuyó) el consumo. Los hipermercados y las tiendas tradicionales son los comercios más afectados por esta tendencia. Ambos canales de distribución experimentaron caídas en su volumen de compras, según el último Informe del Consumo Alimentario en España, elaborado por el Ministerio de Agricultura. El pequeño comercio vendió un 5,4% menos que el año anterior, mientras que los hipermercados presentaron un descenso del 2%.

Según los datos, el gasto de los hogares españoles aumentó un 1'6% en 2018 respecto del año anterior. Sin embargo, el estudio indica que esto se debió solo a los incrementos de precio de los establecimientos, porque el consumo real descendió un 0'2%. Esto es señal de las primeras consecuencias de la ralentización de la economía, que se ha mantenido en crecimiento desde el 2013. Por su lado, el IPC mostraba una tendencia decreciente hasta el 2017, consecuencia de la crisis, para intentar mantener el consumo. Pero desde el año pasado, los precios no han parado de crecer hasta alcanzar máximos de antes de la crisis.


Una de las explicaciones de esta reducción del consumo, es que a pesar del crecimiento ligero de la población, prevalecen las familias de 2 miembros y sin hijos; lo que reduce el volumen de consumo.

Actualmente, las tiendas tradicionales son las que peor llevan esto: ya les dificulta el pulso de precios con las grandes cadenas de supermercado, si además perciben un descenso del consumo, deberán adoptar medidas o aceptar su paulatina desaparición. Empresas como Mercadona aglutinan ya más del 26% del gasto de los españoles, tendencia que obliga a los pequeños comercios a plantear su incierto futuro, donde marcas como Hacendado dominarán el mercado.

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