Se confirma la recesión en la econmía alemana
Jesús Sánchez

Los peores temores se confirman: la primera economía europea, Alemania, ha presentado una contracción del 0'1% del PIB en el segundo trimestre del año. Esto significa que Europa se prepara para una recesión. Ya la lectura preliminar mostraba una significativa caída de las importaciones; por otra parte, el organismo indica que la principal causa de la desaceleración de Alemania es el "desarrollo del comercio exterior", especialmente golpeado por la guerra comercial entre Washington y Pekín.

Las exportaciones mostraron una bajada del 0'8% entre los meses de abril y junio, "el mayor descenso registrado en los últimos 6 años".  En cambio, las importaciones de bienes y servicios aumentaron un 1,8% respecto al año anterior. Sin embargo, el gasto doméstico se erige como contribución positiva, aumentando un 0'1% respecto del primer trimestre, un 0'5% de cifra final en cuestión de consumo.


El tercer trimestre del año será decisivo para comprobar si finalmente Alemania entra en recesión técnica (2 trimestres seguidos de contracción económica). Ya en 2018, el país germano estuvo en el límite de cumplir la recesión, cuando encadenó un trimestre de descenso (-0'2%) y otro de plano (0%). Aunque las expectativas no son muy favorables, ya que la industria alemana sigue en contracción, principal motor de su economía. Todo ello unido a los síntomas como la destrucción de empleo, que está a niveles de 2012; la demanda de pedidos que ha caído a las cifras del 2013 y el sector servicios se debilita.

El bundesbank sigue a la espera de, en caso de que se confirme que las causas son las exportaciones, se reequilibre y pase de largo. En caso contrario, el país entraría en recesión; sin que se haya preparado ninguna medida para estimular la economía. Por ahora, el banco central se mantiene optimista y a la espera, pero sin bajar la guardia ante nuevas señales que promuevan una acción para evitar el colapso.

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