La recesión alemana se hace patente.
Jesús Sánchez

Alemania ha caído en los presagios que la acechaban: finalmente el sector servicios se ha visto afectado por la industria y han bajado las cifras en el PMI (Purchase Management Index). Los datos de septiembre muestran una fuerte caída, llegando a mínimos de hace 3 años, confirmando que la economía alemana ha caído en recesión.

El principal problema es la debilidad del sector servicios alemán, que se ha acabado hundiendo junto a la industria. La evolución de la actividad de Alemania deja a la zona euro al borde de la contracción, al situarse en 50,1 puntos, y aumenta el riesgo de que la recesión también se extienda al resto de vecinos europeos. Alemania es un gran importador de producto europeo, una recesión reducirá su demanda global.




Alemania se prepara para blindar su economía, pero no todos los países de Europa cuentan con un colchón fiscal. España, en nuestro caso, está gravemente ligada al PIB: con una deuda pública que supera el 98% del PIB anual, y unas elecciones dentro de un mes, no podemos llevar acabo medidas que nos proporcionen ingresos y evitar el golpe. Por otra parte, el sistema de pensiones está absorbiendo las reservas de la seguridad social, lo que nos ata de manos para reaccionar.

Si la contracción alemana sigue su curso, nuestro sector terciario, uno de los más importantes de nuestra economía, caerá junto con la demanda europea. Su PIB muestra un crecimiento del 0'1% en el último trimestre, y hay indicios de que seguirá ralentizándose con el tiempo. Aunque no toda la responsabilidad recae del lado alemán; Italia y Francia también muestran signos de ir frenando en crecimiento.

Por ahora, la eurozona cae por momentos en recesión, y no hay muchas señales de que vaya a mejorar. Seguimos expectantes ante la crisis internacional que se acerca, y que muestra un panorama poco alentador de cara al 2020.

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