La recesión en Alemania comienza a hacer efecto en los mercados españoles.
Jesús Sánchez

Alemania, principal motor económico europeo, comienza a padecer los síntomas de recesión. La Guerra comercial entre Estados Unidos y China como principal causa (la Unión Europea juega un papel secundario pero importante), que está provocando una retracción global del comercio, y un posible Brexit por las bravas que sería fatal para el mercado europeo, mantiene en jaque a la potencia germana.

El Bundesbank, el banco central alemán, asumía que era realista sufrir una ligera contracción -aunque no ha dado cifras- del PIB en el próximo trimestre; sumándose a la caída del 0'1% registrada en los pasados meses de abril y junio. Inevitablemente, España percibirá esto en su economía por su relación comercial con Alemania, que se sitúa como segundo mayor cliente de las exportaciones nacionales, solo por detrás de nuestros vecinos franceses. Por su parte, Alemania es el principal suministrador de bienes para España. 




Hasta abril, las empresas españolas han vendido a Alemania mercancías por valor de 10.600 millones; sin embargo, estas cifras son un 1'8% más bajas que el años pasado, señales de que las compras van en declive. Siguiendo esta tendencia reduccionista encontramos a Bélgica, que lejos de mejorar disminuyó sus compras a nuestros productos en un 9'7%. Nuestras importaciones también han ido bajando en importantes mercados, como en Francia (-3'8%) o Italia (-2'7%). Aunque mejora notablemente en mercados como China, EEUU o el Turquía.

El aumento de las importaciones en territorios extra europeos contrasta con los pocos aumentos en cuestión de importaciones dentro de la eurozona, tomando a Alemania como ejemplo (junto a las previamente comentadas Francia e Italia, que puntúan negativo) las importaciones sólo han aumentado un 0'6% respecto al 2018. Una señal más del resentimiento de la economía, que no ayuda especialmente a los mercados germanos.

El banco central de Alemania advierte de que el frenazo en el crecimiento empieza a dejarse notar en el mercado laboral alemán. De este modo, apunta que el crecimiento del empleo observado durante la primavera "fue mucho más lento que en trimestres anteriores".

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