La deuda pública alcanza un nuevo pico en junio
Jesús Sánchez

La deuda pública alcanza los 1'21 billones de euros en junio, nuevo pico en lo que va de año. Una deuda que no ha dejado de crecer desde el año 2007, y que el Gobierno que finalmente se forme deberá solucionar. La amenaza de una recesión global aumenta la presión sobre España que, debido a la deuda, apenas cuenta con un colchón fiscal que amortigüe la durísima caída que se ve venir.

El Ministerio de Economía, bajo lupa por su optimismo respecto a los datos; sus objetivos para 2019 era rebajar la deuda a un 95% del PIB. Aunque desde el Ejecutivo sostienen que los resultados "no compiten con los objetivos", es difícil que para final de año se alcance ese 95%.


Entre las causas de pico de deuda, la principal justificación es que se agota el ciclo económico expansivo de la economía. El ralentí es general en toda Europa, y España empieza a notar las consecuencias; a pesar de todo, sigue siendo el país con mayor crecimiento económico del viejo continente. Por otro lado, una desaceleración en las entradas de impuestos, sobre todo de sociedades y también de IVA e IRPF, unido a la subida de las pensiones ha provocado un aumento considerable del gasto público. Solo en concepto de pensiones, aumentó hasta 13.800 millones que ha tenido que solicitar la seguridad social para sostenerlo. En mayo, el Ministerio de Hacienda atribuyó el aumento del déficit del Estado del 39% en el primer trimestre del año a gastos sin equivalencia en el mismo periodo del año anterior como la subida de la remuneración de funcionarios y de las pensiones.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ya había avisado en junio de que la deuda pública española corre el riesgo de quedarse entorno al 90% en los próximos años si el país no reduce su déficit estructural. El Gobierno, por su parte, se ha propuesto bajar de la barrera del 90% en 2022, un objetivo que ahora parece difícil de cumplir.

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