Pedro Sanchez quiere aprobar los presupuestos para aumentar los impuestos
Alexis Ferri

Las bases de la nueva legislatura del gobierno de Pedro Sánchez están en marcha a falta de los últimos respaldos necesarios para crear el nuevo gobierno de coalición. Uno de los principales temas que están sobre la mesa y que urgen en el nuevo gobierno es la fiscalidad. Los socialistas quieren tramitar ya los nuevos presupuestos durante el primer trimestre del año. El principal cambio a realizar junto con Unidas Podemos, es la reforma fiscal para el aumento de los impuestos, incrementando la recaudación para compensar la subida del gasto público que se plantea en la nueva alianza.

La estrategia socialista ya precisaba antes de las elecciones del pasado 10 de Noviembre, que el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado esté presentado para su tramitación en el primer trimestre de 2020, concretamente en la segunda quincena del mes de enero. Aunque primero de todo, es necesario dar el visto bueno al techo del gasto correspondiente a 2020, indispensable paso previo a la Ley de la Estabilidad Presupuestaria.

La necesidad de activar los presupuestos por parte de los socialistas no sólo viene dada por temas sociales, sino que cuanto antes se accionen los presupuestos, idénticos a las cuentas que Moncloa presentó y se rechazaron a principios de año, antes podrá ponerse en marcha la reforma fiscal que pretende el nuevo gobierno de coalición. Se esperan recaudar aproximadamente 5.645 millones de euros. El nuevo gobierno espera cumplir los objetivos de ingresos, donde órganos reguladores como el Banco de España han mostrado sus dudas acerca de este cumplimiento.


Las formas de aumentar los ingresos vendrán dadas principalmente por la reforma del impuesto de Sociedades. Las grandes empresas pagarán un tipo mínimo del 15%, siendo del 18% en entidades financieras y de hidrocarburos, además de limitar las exenciones para evitar la doble imposición. Muy importante será el gravamen a las grandes fortunas, aumentando los impuestos a éstas y reimplantando el Impuesto sobre el Patrimonio.

Otras de las medidas recaudatorias del nuevo gobierno también incluirá una subida del IRPF a las rentas más altas y la puesta en marcha de las tasa Tobin y Google, que gravarán las operaciones de los gigantes digitales y las operaciones financieras (aunque estos impuestos no se podrán incluir en los presupuestos, ya que requiere un proyecto de ley, lo que el plazo medio de tramitación se sitúa en los 6 meses.

Por último también se pretende equiparar la tributación de los combustibles diesel y gasolina, y aumentar la fiscalidad de los combustibles fósiles.

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