EEUU niega necesitar suministros de Arabia Saudí y se erige como colaborador para superar esta crisis petrolífera.
Jesús Sánchez

El ataque a las dos plantas de Arabia Saudí ha protagonizado el mayor corte de suministro de la historia, cortando más de la mitad de su capacidad petrolera; unido a la mayor subida de precios de la historia, alcanzando los 69$ el barril. El sábado pasado dos refinerías de la petrolera estatal saudí Aramco, clave para el abastecimiento mundial de crudo, fueron atacadas con diez drones, causando una reducción de cerca del 50% de su producción.

Donald Trump se dedicó a asegurar que EEUU no necesitaba los combustibles de Oriente Medio. Según el Presidente estadounidense "Somos ahora el Productor Número Uno de Energía en el Mundo", escribía en su cuenta de Twitter. Argumentando que, de hecho, tienen unos pocos buques cisterna en la zona de los ataques para abastecer. Se compromete a ayudar "a nuestros aliados", como aseguraba también a través de la red social; amenazando con responder al ataque de las refinerías con las siguientes palabras: "tiene la bala en la recámara y está listo".


Entre las grandes inversoras y bancos se habla de una escalada de precios que podía llegar, según Capital Economics, hasta los 150$ el barril. Hay, sin embargo, atenuantes que evitan esas subidas desmesuradas, como la reserva de 73 millones de barriles que conserva Arabia Saudí para mantener el mercado activo durante un tiempo. Pero deberán ponerse en marcha para mantener el crudo en circulación, ya que un parón del suministro volvería a inflar los precios.

Desde EEUU, Trump se unía a colaborar al suministro de petróleo, ofreciendo abrir la reserva estratégica del oro negro para abastecer al mercado mundial.  Esta reserva se creó a raíz de la crisis del 73, cuyo corte de suministro afectó negativamente al gigante de occidente. Desde entonces, EEUU ha guardado un fondo de emergencia de 630 millones de barriles, para poder abastecer en casos como el actual.

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