Préstamos para estudiantes

La factura de los estudios en muchas ocasiones acaba disparándose, sobre todo cuando la formación continúa en otra ciudad o país. Entre tasas, matrículas, material y libros, algunas familias tienen que hacer importantes esfuerzos para llegar a final de mes. Para poder garantizar la continuidad de sus hijos en los estudios muchos padres y jóvenes acaban recurriendo a la financiación externa, como es el caso de los préstamos para estudiantes sin ingresos.

A este tipo de préstamos también se le unen los créditos personales que lanzan las entidades bancarias destinados a las familias con hijos en edad escolar y que servirán para sufragar los gastos procedentes de los estudios.

En cualquier caso, los préstamos universitarios o para estudiantes tienen la finalidad de financiar una parte o la totalidad de una carrera universitaria, un grado superior, doctorados, postgrados o cursos de idiomas en el extranjero.

Tipos de préstamos de estudios

Las entidades financieras distinguien préstamos para el estudio en función del destino al que vaya al dinero.

  • Préstamo Beca: consiste en un adelanto al alumno que ha sido becado para sufragar los gastos que tenga hasta que se le entregue dicha ayuda económica.
  • Préstamo Matrícula: esta ayuda se destinará al pago de las tasas universitarias. Puede incluir además una cantidad para hacer frente al material escolar, el alojamiento y la manutención.
  • Préstamo Postgrado: servirá para pagar un máster, doctorado, etc.
  • Préstamo de estudios en el extranjero: una opción interesante para los universitarios Erasmus.



¿Es posible conseguir préstamos para estudiantes sin nómina?

La edad que deben tener los solicitantes de estos préstamos es de entre 18 y 31 años, aunque esta horquilla puede sufrir variaciones en función de la entidad bancaria. Precisamente el banco será el que establezca las condiciones de contratación del envío. Entre otras cosas fijarán el límite máximo por cliente, que puede ir desde los 3.000 hasta los 80.000 euros.

La cantidad variará en función del tipo de estudio. Por ejemplo, no necesitará la misma cuantía un alumno que quiera abonar la matrícula en una universidad pública, que uno que tenga intención de estudiar en el extranjero varios cursos.

Hay que aclarar que existen préstamos para estudiantes sin nómina, pero sí que requieren de otras exigencias, como que los titulares del préstamo, es decir, padres e hijos, dispongan de una cuenta en la entidad financiera. También se les solicita que indiquen la cantidad a necesitar en cada periodo de tiempo y justificar la cantidad total del préstamo con la presentación de contratos de alquiler, matrículas, factura proforma, etc.

El tipo de interés de un préstamo universitario oscila entre el 5 y el 7% y puede ser fijo o variable, y al igual que ocurre con cualquier préstamo también llevan aparejadas unas comisiones, como pueden ser la de apertura o cancelación anticipada. Antes de decantarse por una opción hay que revisar los términos del contrato para que no se acaben encareciendo el coste final del crédito mucho más.

El periodo de carencia de préstamos para estudiantes sin ingresos suele oscilar entre uno y cuatro años. Durante ese periodo, que se entiende que es el tiempo que invierte el alumno en realizar sus estudios, podrá abonar mensualmente los intereses generados, carencia parcial o aplazar los pagos de forma total hasta que concluya el plazo establecido, que es lo que se conoce como carencia total.

Una vez finalizado el periodo de cadencia comienza la etapa de amortización. A partir de aquí las cuotas corresponderán al pago de los intereses y del capital dispuesto.

En cuanto al periodo de devolución de los préstamos universitarios la cifra variará en función del banco y de la cantidad solicitada, aunque lo habitual es que vayan de los seis meses hasta los ocho años.