Créditos universitarios

En los últimos años el acceso a la universidad se ha encarecido considerablemente. En gran parte debido a la subida registrada por el precio de la matrícula. A esto se le añade el coste que tiene estudiar en otra ciudad o país. Los gastos se acaban disparando y el acceso a unos estudios superiores acaba convirtiéndose en un servicio prácticamente de lujo. Ante esta situación las principales entidades bancarias han puesto en el mercado una serie de créditos para estudiar, pensando en aquellos jóvenes con menos recursos económicos.

La banca tradicional ha aprovechado esta necesidad para ofrecer un producto adaptado a sus necesidades. Hasta hace poco tiempo resultaba prácticamente impensable esta opción en España, pero en otros países como Estados Unidos los créditos para poder ir a la universidad son muy comunes. En algunas entidades encontrarás productos de financiación para estudiantes, aunque también puedes recurrir a un crédito personal. Una de las principales exigencias, en cualquier caso, es que tanto el alumno como el padre o tutor dispongan de cuentas corrientes en el banco.

Pero no es la única alternativa para financiar los estudios. También puedes recurrir a entidades especiales de crédito, que te permitirán disponer de cantidades que irán desde los 3.000 hasta los 30.000 euros, sin necesidad de aclarar el destino del dinero. Menos aconsejable son las empresas de créditos rápidos, que promocionan la entrega rápida de efectivo a cambio de unos intereses elevadísimos.

Los créditos para estudiar también ayudarán a financiar la carrera o postgrado a aquellos alumnos que estén pendientes de recibir las becas.

¿Para qué sirven los créditos universitarios?

El estudio en la universidad implica una inversión de futuro. Aunque parezca mentira durante los años que dure la carrera o grado habrá que soportar una gran diversidad de gastos. Entre otras cosas, los créditos para poder ir a la universidad ayudarán a cubrir:



  • El importe de la matrícula cada curso. Este gasto también deberás asumirlo en el caso de que tengas intención de realizar un doctorado o un postgrado.
  • Gastos básicos del día a día: son comunes tanto para los estudiantes que vivan con sus padres como en aquellos que lo hagan en otra ciudad. Nos referimos al coste del transporte, la alimentación, telefonía, Internet, ropa, etc. Obviamente, aquellos que residan lejos de su familia, tendrán que soportar un mayor gasto.
  • La estancia en otra ciudad: por motivos académicos miles de jóvenes se ven obligados a cambiar su residencia habitual para irse a otros municipios, más próximos al centro de estudio. Esto implicará un alquiler todos los meses o el pago de un colegio mayor, el abono de las facturas del inmueble, el transporte, mudanzas, etc.
  • Material escolar: otra parte del presupuesto se destinará al pago del material. Además de libros, también habrá que gastar dinero en fotocopias, apuntes, libros de apoyo, etc.

Una vez que sumes todas estas partidas comprobarás como el gasto para estudiar una carrera es bastante elevado. Aunque un máster se alarga durante un curso académico, el precio de estos postgrados puede resultar casi tan caro como hacer un grado universitario, llegando casi hasta los 30.000 euros.

Para facilitar la devolución del dinero del crédito la mayor parte de las empresas bancarias ofrecen un periodo de carencia, en donde el estudiante sólo tendrá que abonar el pago de los intereses. Este tipo de productos bancarios están pensados sobre todo para universitarios, pero también pueden ser una estupenda alternativa para los jóvenes que opten por estudiar un idioma en el extranjero. Las edades de los beneficiarios ronda entre los 18 y 31 años.

En cuanto al importe de los créditos para poder ir a la universidad, la cantidad va desde los 6.000 hasta los 70.000 euros, según el banco.