17102035437_f005f23cb7_zElegir la póliza y la compañía que más nos convienen, es decir, que mejor cobertura al menor precio nos ofrecen, es clave. Se trata de un gasto importante y ahorrar en él puede suponer una gran diferencia. Además, tener un buen seguro puede ayudarnos en el mantenimiento y así podremos conseguir más dinero por nuestro coche cuando nos decidamos a venderlo.

Actualmente, el propietario de un coche se ve abrumado por una gran cantidad de compañías y ofertas y es difícil establecer los criterios que diferencian las buenas de las malas. En primer lugar, nos tocará decidir si queremos un seguro a todo riesgo o uno a terceros. Los seguros a terceros son más económicos pero, si tenemos un coche nuevo o uno muy costoso, nos convendrá asegurar no solo los daños que podamos causar, sino también los de nuestro propio vehículo.

Los puntos a favor de un seguro a todo riesgo son:



  • Muchas aseguradoras ofrecen la indemnización del 100% del valor del vehículo si este se valora como siniestro total dentro de los dos primeros años tras la matriculación.
  • Pequeños golpes. En función de la franquicia del seguro, si esta es más alta o más baja, podrás realizar gratis pequeñas reparaciones.
  • Daños ocasionados por un conductor sin identificar. Cuando tu coche sufra desperfectos pero no tengas forma de localizar al responsable, el seguro a todo riesgo podrá hacerse cargo de ellos.

En definitiva, un coche aparcado en la calle o que se usa habitualmente suele requerir un seguro a todo riesgo, mientras que uno que acostumbra a estar estacionado en el garaje y que solo se utiliza ocasionalmente, es el candidato perfecto para un seguro a terceros.

La recomendación de los expertos es el seguro a todo riesgo en los primeros cinco años de vida, la cobertura a terceros ampliada a partir de ese momento y hasta los 10 o 15, a partir de los cuales puede optarse por un seguro a terceros básico.