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Claves para eliminar los gastos hormiga

Cuando caminas por la calle, las hormigas son uno de esos animales que pasan desapercibidos por lo pequeños que son. No obstante, sabemos perfectamente porque están ahí. Pero le quitamos importancia porque sabemos que no nos van a hacer nada.

El problema viene cuando se juntan muchas hormigas y forman un buen cúmulo. En ese caso ya nos asustamos. Esta situación es la que más se asemeja a los gastos hormiga de la economía doméstica que te vamos a explicar a continuación.

¿Qué son los gastos hormiga?

Los gastos hormiga son, como hemos comentado, gastos tan pequeños que le quitamos importancia pues pensamos que no la tienen. El problema viene cuando se juntan bastantes gastos hormiga creando un gran cúmulo y suponiendo un problema para nosotros tener que acarrear o pagar estos gastos, pues supone una gran factura a final de mes.

Lo peor de todo es que los gastos hormiga es un gasto inherente a cualquier persona, por lo más mínimo que gaste siempre va a tener un gasto de estas dimensiones. Puede ser desde un simple paquete de chicles, a comer fuera alguna vez, o incluso cualquier compra que vayamos a hacer y no hagamos caso de que hayamos hecho un gasto.

Nos estamos refiriendo a gastos que pensamos que no tienen importancia pero, como hemos dicho, cuando juntamos un gasto hormiga con otro, el dinero que gastamos crece y crece. La mayoría de este tipo de gastos son por impulso, aunque otros son para suplir necesidades que tenemos. Aunque hay formas de evitarlos, y es lo que te vamos a comentar.

¿Cómo evitar los gastos hormiga?

Tenemos que decir que no tenemos por qué evitar a toda costa este tipo de gastos porque, queramos o no, van a estar siempre presentes en nuestras vidas. Ya sea un gasto mayor o menor, los gastos hormigas son gastos que surgen por necesidades del día a día y que normalmente no nos damos cuenta de que existen.




Ahora bien, si realmente tenemos muchos gastos de este tipo lo ideal sería que lo solucionáramos. Para ello, vamos a mencionar algunos consejos sobre cómo evitarlos:

Ser conscientes en lo que gastamos

Lo ideal sería que fuéramos consciente de todos los gastos que tenemos. Para ello, recomendamos que apuntes en una hoja de papel tu día a día y cada uno de los gastos que salen y que no están previstos en un día normal. Es decir, deberemos de excluir gastos como las comidas que hacemos en casa, el gasto en higiene y demás porque somos consciente de ese gasto y ya lo hemos tenido en cuenta.

Establecer un presupuesto

Una vez que tengamos la lista, podremos ver cuáles son los gastos que tenemos y cuáles deberíamos de sustituir o eliminar para que se ajuste lo mejor posible al presupuesto que hayamos establecido.

Deberemos, por otra parte, ser realistas con el presupuesto: no deberemos de colocar una cantidad muy pequeña y que vayamos a pasarla, como tampoco exigir una cantidad grande y que al final gastemos igual que antes de empezar a anotar los gastos.

Controlar los impulsos

La mayoría de estos gastos surgen por impulso: vemos algo que nos gusta y decidimos comprarlo. Suele suceder, sobre todo, en gastos en ropa y en alimentación. Cuando vamos por la calle y vemos algo que nos gusta deberemos de controlar dicho impulso para evitar comprarlo.

Racionaliza tu dinero

Además de establecer un presupuesto para lo que debes gastar, sería aconsejable que racionalices tu dinero para saber en qué vas a gastarlo. Por ejemplo, si decides gastar un total de 100 euros (de los 1000 que recibes como paga), éste sería tu presupuesto. En cambio, si dedicas de esos 100 euros, 50 a comer fuera, 30 en ocio y 20 en ropa, estaríamos hablando de la racionalización del dinero.

Haz esto y planifica cuánto dinero gastarás y en qué.

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Diferencia entre rendimiento del trabajo y actividad económica

Cuando estamos haciendo la declaración de la Renta, es importante que tengamos en cuenta y sepamos diferenciar ciertos conceptos para no equivocarnos y declarar lo que nos conviene. Por ello, hoy te vamos a diferenciar dos términos que puede que encontremos relación pero que también cuenta con determinadas diferencias que lo diferencian entre uno y otro.

Por un lado, está el rendimiento del trabajo que son contraprestaciones que derivan (directa o indirectamente) del trabajo presonal o de la relación laboral o estatutaria, siempre que no tengan la calificación de Rendimientos de la Actividad Económica.

Esto quiere decir que cuando la relación se trata de una relación laboral (es decir, que exista un contrato de trabajo), podremos hablar de rendimientos del trabajo. En cambio, cuando la relación existente es una relación mercantil (el contrato que se establece es por prestación de servicios), tendremos rendimientos de la actividad económica.

Un ejemplo sencillo: el pago del salario a un empleado por parte de la empresa deberá considerarse un rendimiento del trabajo. En cambio, la empresa externa que nos hace un servicio de marketing o publicidad no será considerado como rendimiento del trabajo, sino como un rendimiento de la actividad económica.

No obstante, aunque el contrato sea una de las principales diferencias para que exista o no un rendimiento del trabajo, es conveniente resaltar que no siempre es así. Hay situaciones en los que no siempre se puede diferenciar si e o no rendimiento del trabajo o rendimiento de la actividad económica. Por esta razón, vamos a incluir algunas diferencias que hacen diferenciar un rendimiento de otro.


Diferencia entre ambos conceptos

Según la Ley, "los rendimientos del capital son los que proceden directa o indirectamente de los elementos del patrimonio del contribuyente (mueble o inmueble)". Aunque esto no es del todo así, ya que su explotación pueda dar lugar a un rendimiento de la actividad económica. He aquí la diferencia, ya que ésta se encuentra en la intención que tenga el contribuyente de intervenir con ellos en el mercado y en la ordenación por cuenta propia de medios de producción y/o de recursos humanos.

A modo de resumen, la diferencia se encuentra en la intención que tenga el contribuyente a la hora de realizar la actividad que está realizando por cuenta propia o ajena en su incidencia en la empresa. En este sentido, para una de las partes la acción llevada a cabo será declarado como rendimiento de actividad económica y para la otra parte será un rendimiento del capital mobiliario (del trabajo).

En cambio, hay situaciones en las que no queda claro en las que sea un rendimiento u otro. En estas situaciones, lo normal será que la Administración sea quien ayude a aclarar las dudas. Un ejemplo claro es el del arrendamiento de inmuebles, que es considerado rendimiento de las actividades económicas cuando:

  • Se cuenta con al menos un empleado a tiempo completo
  • El contribuyente tiene un local destinado exclusivamente al arrendamiento
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¿Se puede renunciar a una herencia?

Mucha gente piensa, que ser el heredero de una herencia es un recurso viable para obtener ingresos extras. Y es verdad, pues suele suceder. Aunque en algunos casos esto no es así, pues si se acepta la herencia se aceptan no solo los bienes, sino también los derechos y obligaciones que el fallecido ha dejado en disposición de los herederos.

El gran obstáculo de aceptar la herencia y por lo que se suele renunciar es por el impuesto de sucesiones. Hay veces que, como es tan elevado, no permite a sus usuarios disfrutar libremente de sus bienes heredados.

No obstante, cabe destacar que el hecho de rechazar una herencia es variable según qué casos. Todo dependerá de si había o no testamento previamente, y si el renunciante tiene o no hijos.

Antes que nada te recomendamos que consultes todo lo que debes saber antes de aceptar una herencia. Después puedes decidir tú mismo si es más conveniente el rechazo o la aceptación.

¿Cómo renunciar a una herencia?

Para poner en constancia de que has renunciado a una herencia, lo deberás hacer de manera legal y visible. Esto se hará mediante un documento público, indicando que se renuncia a dicha herencia. Una vez renunciada, ésta será irrevocable, siendo imposible poner condiciones a dicha renuncia.

Renuncia de herencia con testamento

Este caso se da cuando existe una herencia que viene de un testamento previamente formalizado por el fallecido. La persona que redacta el testamento deberá de incluir el nombre de los herederos, así como de los sustitutos de los herederos en caso de que estos fallezcan antes que él o rechacen la herencia.

Puede suceder que el testador no veía la posibilidad de renuncia (por lo que no renuncia a nadie como sustituto) o no se establece ningún sustituto en su lugar. En este caso, la herencia renunciada deberá de funcionar igual que lo haría una herencia que no se hubiese formalizado testamento (que la veremos a continuación).

Renuncia de herencia sin testamento

Este caso se da cuando no existe testamento para la herencia que se lleva a cabo o en el caso que el testador no preveía la posibilidad de renuncia de los herederos o no indicase ningún sustituto en su lugar. Normalmente, la renuncia en este tipo de casos viene prevista por los elevados costes del impuesto de sucesiones, siendo inviable la aceptación de dicha herencia.


La renuncia, además, afectará tanto a la persona que renuncia la herencia (denominada heredera) y a sus descendientes (el heredero que renuncia lo hace para sí y para su estirpe). En este caso, la ley no preverá la sustitución.

No obstante, esta condición no se aplica a parientes del mismo grado. Si una persona que tiene 2 hijos fallece y uno de ellos renuncia a la herencia, el otro hijo tiene derecho a "acrecer" (heredar la parte renunciada).

Para más información en caso de que no exista testamento, te recomendamos que consultes cómo se reparte una herencia si quieres resolver tus dudas.

Plazo para renunciar a una herencia

Realmente, para renunciar a una herencia se puede realizar en cualquier momento. Aunque, eso sí, a efectos fiscales deberá de efectuarse la renuncia antes de que prescriba el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Cuando se renuncia a la herencia antes de que se prescriba dicho impuesto y con voluntad de hacerlo no aceptando la herencia (así como lo que todo ello conlleva), se entenderá como que nunca se ha sido heredero y no se estará sujeto al Impuesto de Sucesiones. En cambio, si se produce después de la prescripción del impuesto, la herencia será considerada como una donación y el heredero, por tanto, sujeto al pago de impuestos.

¿Cuánto cuesta renunciar a una herencia?

Al igual que sucede con la aceptación de una herencia, la renuncia también costará. En concreto, se deberán de asumir costes de gestión en Notaría y de escritura pública, pues se debe dejar constancia de que no seremos nosotros los que recibiremos dichos bienes.

 

De esta forma, ya sabemos que existe la posibilidad de renunciar a una herencia y las claves para hacerlo. Además, es recomendable que si tienes pensado rechazar la herencia que te toca, tengas un poco de cuidado antes de hacerlo porque hay una serie de actos que pueden provocar la aceptación tácita de la herencia, que consiste en la aceptación de forma implícita de los derechos y obligaciones de la herencia.

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¿En qué casos se produce la aceptación tácita de la herencia?

Cuando un heredero recibe una herencia, esta podrá ser rechazada o aceptada. Dependiendo de lo que se elija, se tomarán unas acciones judiciales u otras.

En el caso de que se acepte, se podrá realizar de dos formas diferentes: de forma expresa o tácita. De forma expresa, consiste en la aceptación de todos los bienes derechos y obligaciones a través de un documento público. Es necesario conocer la información necesaria antes de aceptar una herencia, para evitar posible sorpresas más adelante.

Sin embargo, en este artículo hablaremos de la herencia tácita, que es la que más "peligro" tiene y la más desconocida por los herederos. Son ciertos actos que se llevan a cabo por dichas personas y que pueden llevar a determinadas situaciones del pago de deudas que realmente no queremos o podemos. Dichos actos los veremos a continuación. Pero antes, vamos a ver qué es la aceptación tácita y por qué decimos que es peligrosa debido al desconocimiento.

¿En qué consiste la aceptación tácita de una herencia?

Cuando se dice que la aceptación es tácita, el heredero realiza actos que suponen la voluntad de aceptar dicha herencia o ejecuta su cualidad de heredero. En cambio, la aceptación no tácita o expresa es la que se formaliza mediante un documento público o privado (con firma ante un notario). En el caso de la aceptación tácita, este supuesto no se da.

En este sentido, la idea de "lo tácito" hace referencia a la realización de actos concluyentes de los que se deriva la voluntad de aceptar, con el fin tener intención de hacer la herencia propia. Es decir, todos aquellos actos que tengan intención o apelen a la aceptación de la herencia (aunque no se haya hecho de forma expresa o, lo que es lo mismo, firmado ningún contrato o similar para ello).

Actos que suponen la aceptación tácita

En general, hay ciertos actos que suponen la aceptación tácita de la herencia. Aceptar dicha herencia, no solo aceptará todo lo proveniente en bienes y derechos habidos, sino también a las obligaciones (o deudas) contraídas por el fallecido teniendo, en este caso, que responder personalmente con su patrimonio.


En este sentido, la aceptación tácita puede entender si:

  • Se acepta el cobro de créditos hereditarios que la persona fallecida pudiese haber recibido
  • Instar ante servicios oficiales la calificación de ganancial de la finca discutida.
  • La impugnación de la validez del testamento de la causante, en el que excluía al demandante de la herencia.
  • La dirección del negocio que había sido de la persona fallecida. Esto es muy común, sobre todo, en empresas familiares que siguen desarrollando su actividad a pesar de que la persona que era dueña haya fallecido. Es recomendable que se pregunte o se informen los familiares a un profesional para que esto sea entendido como aceptación tácita, pues de lo contrario se seguirán contrayendo las deudas que se hubiese contraído (sobre todo en casos de que la dirección del negocio no se lleva por la misma familia).
  • Otros actos que suponen la aceptación tácita de la herencia, recogidos en algunas sentencias más antiguas:  Ostentar ante la Administración el título de heredero;  venta de bienes hereditarios; otorgamiento de escritura de apoderamiento; interponer reclamaciones o demanda;  hacer gestiones sobre bienes hereditarios; pago con bienes hereditarios de una deuda de la herencia, etc.

Para evitar que este tipo de actos sean denotados aptos para la aceptación tácita de la herencia, se deberá consultar con un profesional previamente a realizar nada indicado anteriormente. No obstante, como indicamos en otros posts, las consultas a este tipo de profesionales suponen un coste para la persona que quiera ser asesorada. Aún así, sigue siendo la mejor opción: se evitarán posibles sorpresas en un futuro.

Si tienes dudas sobre aceptar una herencia o no, te animamos a que consultes todo lo que debes saber sobre la renuncia de una herencia, pero, sobre todo, no debes realizar ninguno de los actos que hemos visto anteriormente.

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Cosas a tener en cuenta antes de aceptar una herencia

La herencia hace referencia a todos aquellos bienes, derechos y obligaciones que la persona fallecida deja en posesión de otra persona. No obstante, si somos la persona que va a aceptar la herencia, debemos de tener en cuenta ciertos aspectos (sobre todo económicos) que se derivarán. Por ello, en este artículo sobre testamentos y herencias te vamos a contar todo lo que debes saber antes de hacerlo.

¿Qué debes saber al aceptar la herencia?

Cuando una persona se designa como la heredera de la herencia de un fallecido, ésta podrá aceptar o rechazar esta ofrenda. No obstante, es imprescindible que los usuarios revisen bien el documento que están aceptando pues, al aceptarlo, se comprometen a asumir no solo los bienes que tengan, sino también todos los derechos y obligaciones.

Cuando se acepta una herencia, nos referimos al acto de demostrar voluntad para aceptar la herencia que nos han dejado o que vayamos a recibir. Esto se formaliza plasmando nuestra firma en un documento de aceptación de herencia. Tenemos un plazo máximo de 30 años para realizar esto, según el Código Civil (aunque esto varía dependiendo de la comunidad en la que nos encontremos). Recuerda que también tienes la posibilidad de rechazar la herencia si crees que va a ser un inconveniente para ti.

Además, deberemos de asumir los gastos que ello ocasiona, pues deberemos pagar a profesionales para que puedan gestionar todo este proceso (abogados, notarios y gestores). También deberemos de asumir gastos de cambio en el registro de la propiedad, así como la declaración en el impuesto de sucesiones.

Veremos, a continuación, los aspectos económicos más importantes a tener en cuenta.

Impuestos a pagar

Tras recibir una herencia, deberemos asumir el llamado impuesto de sucesiones. Este impuesto agravará todo lo que heredemos, menos la carga y los gastos deducibles. Se destacan: todas las deudas contraídas por el fallecido (a menos que sean a nuestro favor); deudas tributarias del transmisor (y que no estemos a cargo de ellas); gastos hospitalarios y del entierro.




Este impuesto deberá ser afrontado los seis meses posteriores al fallecimiento de la persona, pudiendo ser prorrogado seis meses más. Este impuesto deberá ser abonado en la comunidad autónoma donde se viva, además, es importante indicar que será mayor (progresivamente) dependiendo del valor de muebles e inmuebles que se hereden. La escala del impuesto puede variar desde el 7'65% al 34% (dependiendo de la CCAA que tratemos).

Por otro lado, deberemos abonar el Impuesto sobre el incremento de valor de terrenos de naturaleza urbana (IIVTNU) o más comúnmente llamado plusvalía municipal. Esta plusvalía es la diferencia del precio del inmueble y entre su valor de adquisición al heredarlo. La liquidación se tendrá que hacer en el Ayuntamiento donde se encuentre el inmueble en el mismo tiempo que para pagar el impuesto de sucesiones (6 meses). Aprende cómo calcular el impuesto de plusvalía para saber el importe que debes pagar.

Escritura de aceptación de herencia y pago a profesionales

Los principales profesionales a los que tendremos que acudir serán:

  • Notario. Nos ayudará con el traspaso de la titularidad. Entre las operaciones que nos ayudará: registros, testamento, impuestos, etc. Nos costará a partir de 100 euros y un máximo de 2.120 por un exceso de valor de hasta 6 millones euros.
  • Abogado. El cobro que reciba será en función de los bienes heredados. Se determinará una cuantía cuando haya acuerdo de reparto de la herencia, y un incremento en dicha cantidad si no existe dicho acuerdo.
  • Gestores. Serás los encargados de los trámites administrativos de la operación. El pago de estos profesionales dependerá de las tarifas que tengan (aunque suele rondar por unos 120 euros).
  • Ayuntamiento. Propiamente, el Ayuntamiento no es un profesional que nos ayudará a la gestión de la herencia, pero lo incluimos aquí ya que será un pago más que deberemos de afrontar. Se trata del pago del registro de propiedad que comentábamos antes, que deberá ser abonado en el Ayuntamiento en los primeros 6 meses desde el fallecimiento de la persona.

Por último, debes saber que existe la posibilidad de que algunos de los actos que se realices, provoquen la aceptación de la herencia sin que hayas firmado ningún documento para ello. Es lo que se conoce como aceptación tácita y, un ejemplo de ello, puede ser el continuar al frente de una empresa que es propiedad de la persona fallecida. Si tienes dudas sobre aceptar o no, te recomendamos que consulta toda la información sobre la aceptación tácita de la herencia para que no tengas sorpresas en el futuro.

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¿Cómo se reparte una herencia?

Cuando se dice que hay una herencia, nos referimos a los bienes, derechos y obligaciones que pasan de la posesión de una persona que ha fallecido a un sucesor. En general, la herencia puede dividirse en dos partes, dependiendo de si existe o no testamento de la misma. En este sentido, se entenderá testamento como el “acto por el cual una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos” (según el Decreto Común, art 667 Código Civil).

Claves para entender cómo se divide una herencia

Lo primero que tenemos que tener claro es que cuando una persona fallece, puede haber realizado algún testamento o no. Por ello, a la hora de repartir una herencia existen diferentes escenarios.

Si hay testamento...

En el caso que exista testamento, existirá una sucesión o herencia testamentaria. Los bienes, derechos y obligaciones serán transmitidos según lo haya dispuesto el fallecido en su testamento, mientras se respete la parte legítima que es la parte de bienes que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a herederos forzosos que son:

  1. Los hijos y descendientes respecto a sus padres.
  2. Si no se tienen hijos o descendientes: los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes.
  3. El viudo/a en la forma y medida que establece el Código Civil.

Si no hay testamento...




En el caso que la persona que ha fallecido no ha firmado testamento hasta la fecha, la ley regulará cómo y dónde irá a parar la herencia que ha dejado (bienes, derechos y obligaciones). En cualquier caso, la herencia puede o no ser de obligado recibo, pudiéndose aceptar o no en un plazo máximo de 30 días. Te recomendamos que conozcas las claves para aceptar una herencia antes de tomar ninguna decisión precipitada.

En caso que no se sepa si hay o no testamento, se deberá solicitar un certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad (es donde se encuentran todos los testamentos que ha realizado una persona, en el caso que haya realizado alguno). Una iniciativa para este tipo de casos es el Registro General de Seguros de Vida por fallecimiento, donde el heredero puede consultar si el fallecido tenía algún contrato en vigor.

Cuando hay herederos forzosos, la herencia está obligada a dividirse en tres partes iguales:

  • El primer tercio llamado legítima será repartido entre los hijos y descendientes a partes iguales, teniendo en cuenta que si hay hijos, estos son los que heredan primero, y no los nietos. Si alguno de los hijos ha fallecido, heredan sus descendientes (en este caso sí que lo heredarían los nietos).
  • El segundo tercio llamado mejora se deberá repartir también entre hijos y descendientes, pero no a partes iguales. Esta parte de la herencia sirve para mejorar uno de los herederos forzosos.
  • El tercio restante será de libre disposición, con lo que el testador puede dejárselo a quien quiera, sea familiar o no.

En el caso de que un matrimonio tenga hijos, el testamento común y que se suele hacer se denomina  “del uno para el otro y a falta de los dos para los hijos”. La idea es que el viudo quede con los mayores derechos posibles y pueda seguir disfrutando de la casa o de los bienes mientras viva. Cada uno de los cónyuges ha de otorgar este testamento por separado: dos documentos individuales. Lo que hereda el cónyuge viudo no es el derecho de propiedad, sino el usufructo y disfrute de los bienes.

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¿Qué es la herencia yacente?

La herencia yacente es el momento o situación que se produce justamente después de la muerte de una persona hasta que no se haya producido la aceptación o repudiación de la herencia y esta no tenga un titular.

Digamos que es el período que transcurre entre el fallecimiento de una persona (se abre la herencia yacente) hasta que los herederos se hacen cargo de las responsabilidades y del patrimonio a heredar. Una vez que estos herederos la acepten, pasarán a ser titulares con efectos desde el fallecimiento del causante.

Es por tanto que, cuando una herencia se declara herencia yacente, ésta carece de titular determinado hasta que sea aceptada por los titulares de forma definitiva. Cuando se acepte, se aceptarán todos los bienes, derechos y obligaciones que el titular fallecido había dejado en herencia a los herederos. Por ello, te recomendamos que consultes toda la información antes de aceptar una herencia para no tener sorpresas en el futuro.

Efectos de la herencia yacente

La administración de la masa hereditaria (o de aquello que se vaya a heredar) deberá ser administrado por los herederos en cuestión de la herencia subyacente hasta que se produzca la aceptación de la herencia. Esto no quiere decir que, por el hecho de conservar la masa hereditaria, se tenga que aceptar como titular de la herencia.

Además, mientras el período en que la herencia es declarada como subyacente, la prescripción sigue manteniendo sus efectos tanto a favor como en contra de la herencia.

Por otro lado, desde un punto de vista registral, las enajenaciones de bienes inmuebles realizadas durante la declaración de herencia subyacente, no será necesario que se inscriba previamente a favor de los herederos ni al administrador. Solo bastará conque los bienes enajenados estén inscritos a nombre del causante a efectos de mantener el tracto sucesivo.

¿Se puede declarar judicialmente contra la herencia yacente?




La herencia yacente tiene capacidad procesal para ser parte de los procedimientos civiles establecidos en el artículo 6.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Se podrá demandar la herencia subyacente todas aquellas personas que, por cualquier circunstancia, se declare o crea ser heredero o titular representante de ésta.

En esta instancia, la herencia yacente podrá ser demandada y acudir en su nombre los albaceas o administradores que se hayan adjudicado, pero, en la práctica, deberán identificar a los posibles sucesores de la herencia que se vaya a percibir.

Por otro lado, la herencia yacente no podrá ser personificada a los efectos de su llamada al proceso, independientemente de la defensa que de ella pueda hacer el albacea o administrador que se haya contratado. Por ello, lo correcto en la situación de herencia yacente o cuando se desconozca si hay o no herederos dignos de dicha herencia o aún conociendo dicha existencia (si los herederos han aceptado o no la herencia), en las demandas que se interpongan contra la herencia se debe ampliar la legitimación pasiva a "quienes resulte ser herederos o se crean con derecho a la herencia del causante". Esto fue reiterado por el Tribunal Supremo  (TS 21-6-43).

Por ello, y para finalizar, debemos hacer hincapié en la necesidad de utilizar a expertos en la materia que nos asesoren de la mejor manera sobre la actuación que tenemos que llevar a cabo. Se recomienda no "meternos en líos" cuando sabemos a ciencia cierta que no seremos los herederos de una herencia que se vaya a celebrar. De igual forma, consultando a este experto, nuestras dudas podrán ser resueltas sin problemas.

Si tienes dudas sobre aceptar o no la herencia, no dudes en consultar todos los aspectos clave para el rechazo de una herencia antes de tomar cualquier decisión.

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¿Cómo cancelar un pago con tarjeta?

El pago con tarjetas bancarias ha facilitado mucho la vida de los consumidores. No es solo reunir todo el dinero que tengas en un solo documento portable, sino la posibilidad de poder pagar o hacer operaciones con dicho documento sin necesidad de que tengas que tener efectivo en mano.

Sí, es muy cómodo, pero también tiene sus inconvenientes. La comodidad de pagar con tarjeta ha supuesto poder realizar muchos pagos automáticos, inconscientes o simultáneos que quizá no queríamos realizar... Y, llegados a este punto nos planteamos: ¿se puede cancelar dicho pago que no queríamos haber realizado?

¿Es posible volver atrás en los pagos con tarjeta?

Respondiendo a esta pregunta y para tranquilizarte: sí, se puede volver atrás en los pagos con tarjeta. O lo que es lo mismo,  se puede cancelar el pago que se ha realizado con la tarjeta.

Eso sí, esta respuesta positiva tienes sus motivos y limitaciones. Se podrá reclamar el dinero siempre que haya un motivo aparente razonable y no haya transcurrido demasiado tiempo desde que se realizó la operación con la tarjeta. El principal objetivo de esto es seguir las reglas que el comercio ha establecido, así como exigir un mínimo de potestad a los consumidores.

¿Qué hacer para anular pagos con tarjetas bancarias?

Respondida la pregunta de si se puede cancelar un pago con tarjeta y bajo qué condiciones, toca saber cómo lo hacemos o qué hay que hacer para proceder a ello. Este proceso se divide en dos escenarios diferentes.

Pago con tarjeta en establecimiento comercial

En primer lugar, si se ha hecho una operación con tarjeta en un establecimiento comercial (ya sea para adquirir ropa, móviles, comida, ocio, etc) deberemos volver a la tienda con la mayor rapidez posible. Deberemos pedir al dependiente o encargado que detenga la transacción que acabas de realizar, así como que se devuelva el dinero que se haya pagado.

En el caso que esto no funcione o no puede hacerlo, deberemos de enviar una solicitud sobre la operación realizada indicando el importe que quieres recibir y por qué motivos. Esta solicitud deberá ser enviada tanto al comercio donde se haya adquirido el producto como al proveedor de la tarjeta con la que se efectuó el pago.


Normalmente, para el pago de este tipo de operaciones, el establecimiento suele estimar un período de 30 días para que se devuelva el importe íntegro de la compra. Transcurrido este tiempo, es posible que no podamos efectuar la devolución de dicho artículo, aunque podemos enviar la solicitud por si tengamos suerte.

Pago con tarjeta por Internet

Las compras por Internet o compras online han invadido los hogares. Es más habitual que la mayoría de las compras que se realicen sean mediante Internet, o incluso tengamos algunos pagos programados para que se realicen de forma automática (que queramos o no, es un pago que se realiza mediante esta tecnología).

Cabe decir que poder reclamar el dinero mediante una compra que se ha realizado por Internet es mucho más fácil, sencillo y rápido que una que se ha hecho presencialmente (en el establecimiento comercial). La ligereza viene de la facilidad de acceso a Internet que se tiene hoy día, con la posibilidad de cancelar un pago a un solo clic.

Eso sí, para poder realizar la cancelación deberemos de respetar los plazos establecidos por la tienda virtual en la que hayamos adquirido el producto. Este tiempo varía de establecimiento a otro, aunque suele verse pareado al período de los establecimientos físicos (aunque algunos establecen plazos superiores a 30 días).

En caso de no poder proceder a la cancelación de esta operación, podremos enviar una solicitud de la operación realizada, explicando lo sucedido y dando motivos suficientes para poder efectuar el pago de vuelta.

 

De esta forma, ya conoces qué debes hacer si quieres cancelar un pago con tarjeta, pero...¿qué pasa cuando me pasan un recibo al banco equivocado? Descubre cómo devolver un recibo correctamente y recupera tu dinero fácilmente.

David Mendez No hay comentarios

¿Puedo devolver un recibo que han cargado a mi cuenta?

La domiciliación de pagos es cada vez más frecuente y común entre los consumidores que tienen pagos periódicos y ven este método como una solución a tener que repetir varias veces la misma operación. Basta con que demos una orden a nuestro banco y a la entidad que genere el recibo para cargarlo directamente de nuestra cuenta bancaria personal.

Puede ser una gran remedio a dicha faena, pero también puede generar problemas. Muchas veces se hacen cargos a nuestra cuenta que no queremos, no nos corresponde pagar o están fuera de plazo. Por ello, deberemos de reclamar dicho recibo que ha sido cargado a nuestra cuenta.

¿Es posible devolver un recibo ya pagado?

La respuesta es sí, se puede devolver un recibo que ya se ha pagado. Pero claro, todo tiene su letra minúscula.

Los plazos de devolución varían dependiendo de que estén o no autorizados (con consentimiento) los recibos. En primer lugar, si existe un recibo de un pago domiciliado que tiene autorización, se podrá reclamar en un plazo máximo de 8 semanas desde que se realizó el cargo a la cuenta del usuario. Por otro lado, si la persona no ha autorizado el trámite de dicha transacción, el tiempo máximo de reclamación es de 13 meses (contando, también, desde que se inició el cargo).

En cuanto a las condiciones que se exigen para que nuestra entidad acepte la acción que se ha llevado a cabo:

  • Que la entidad bancaria o la compañía que ha realizado el cargo no especificaba el precio del producto o servicio de forma exacta.
  • Que la cuantía a pagar era superior a lo que el cliente se le había informado o salga de lo estipulado en el contrato que se firmó.

En estos casos, es recomendable que se compare cuánto ha cambiado de un mes a otro la cuantía del recibo que el cliente suele pagar. También se recomienda que, cada cierto tiempo (o incluso, si es posible cada mes), se revisen las transacciones que se han realizado a través de nuestro banco. En concreto, las domiciliadas para evitar que pasen este tipo de cosas.

Cabe destcar que, al igual que con los recibos, tenemos la posibilidad de cancelar pagos con tarjeta de crédito en determinadas situaciones.


¿Cómo devolver un recibo?

Llegados a este punto, lo que nos interesa saber es cómo proceder a la devolución de un recibo que no nos corresponde o que su cuantía no es la adecuada.

Podemos tomar diferentes alternativas para proceder a dicha devolución. En primer lugar, podremos reclamar la devolución de dicho recibo mediante la página web o app de nuestro banco. Muchas veces desde la propia aplicación de nuestro banco o en la página web podemos realizar la cancelación de dicho pago. Basta con que revisemos dónde se ha realizado los pagos e indicar que se devuelva el pago (el algunos casos, tendremos que justificar el por qué).

Aunque si esta opción no te ha convencido, puedes ir a lo tradicional y personarte a una oficina de tu banco y explicarles lo sucedido: devolver un recibo que no te corresponde, explicando los motivos y el por qué.

En ambos casos, las acciones que se pueden derivar son dos:

  • Que el banco acepte la transacción que has reclamado y en un plazo de unos 10 días te devuelva la cantidad que has solicitado. Dicho período puede variar, pues depende del banco en el que estés, sus condiciones y la entidad con la que has domiciliado el pago.
  • Que el banco deniegue la transacción. En este caso, deberás de ejercer trámites judiciales y/o extrajudiciales para poder reclamar el dinero en caso que ésta petición sea rechazada.

Ahora que ya sabes cómo devolver un recibo, es necesario que conozcas algunas de las posibles consecuencias. Si devuelves un recibo y la empresa que te lo ha cargado admite que se equivoca no ocurrirá nada. Pero si la empresa no está de acuerdo, aunque recibas tu dinero, te seguirás reclamando el importe que considera que le debes y puede llegar hasta la vía legal.

Por ejemplo, cuando ocurren divergencias entre las compañías telefónicas y los clientes, si devuelves el recibo y no pagas lo que debes. Además, de denunciar pueden incluir en las diferentes listas de morosos que existen, lo que te conllevará problemas a la hora de acceder a otros servicios del mismo tipo o te impedirá solicitar financiación bancaria.

Por ello, si alguna vez devuelves un recibo y la empresa no está de acuerdo, es recomendable que consultes si estás en una lista de morosos para saber en qué situación te encuentras en cada momento.

Tania Díaz No hay comentarios

Conoce qué es el coaching financiero y las ventajas que ofrece

Los coach financieros se dedican a ayudar a las personas a alcanzar determinados objetivos económicos. Estos expertos en asesoramiento financiero suelen especializarse en dos tipos de situaciones. En primer lugar, el coaching financiero ayuda a encontrar la salida ante situaciones en las que aparecen deudas que se alargan en el tiempo y la situación económica parece no tener salida. Por otro lado, son especialistas en administración de ahorros y consecución de objetivos económicos relacionados con ellos.

El coaching financiero es, por lo tanto, un tipo de coaching o asesoramiento especializado en economía doméstica, ahorros, inversión y en general todo tipo de finanzas a nivel particular y personal. Continua leyendo esta entrada, para conocer todas las ventajas que supone utilizar un coach financiero en la economía doméstica de las familias.

Beneficios de utilizar un coaching financiero

La finalidad del coaching financiero es establecer una planificación financiera adecuada para cada cliente. Esa planificación debe aportar las soluciones necesarias para alcanzar los objetivos económicos que se desean conseguir. Tanto a nivel de ahorro, como de endeudamiento e inversión, siendo estos tres aspectos los que motivan a la mayoría de personas a utilizar un coach financiero en sus finanzas personales y familiares.

La utilización del coaching financiero supone numerosos beneficios para la economía personal. Estas son algunas de las ventajas más importantes basándonos en los tres objetivos principales de este tipo de coach, ahorro, endeudamiento e inversión.

Aprendizaje financiero

El coach financiero actúa como asesor y maestro, planificando y enseñando a conseguir los objetivos económicos previamente definidos, por lo que parte del proceso de coaching financiero se basa en obtener el aprendizaje necesario en esta área.

Definición y consecución de metas

Al utilizar el coaching financiero una de las primeras fases del asesoramiento se basa en la identificar las metas económicas que se desean alcanzar y diseñar el camino a seguir para lograrlas. Por ello, además de ayudar a identificar esas metas, el coach financiero ofrecerá el asesoramiento necesario para poder alcanzarlas.

Desarrollo de hábitos

La supervisión bajo el coaching financiero supone la implementación de una serie de medidas que a la larga acaban convirtiéndose en hábitos, especialmente en lo que ahorro se refiere. Facilitando que estás medidas se sigan implementando en la economía doméstica con el paso del tiempo.


Reducción de gastos

En su planificación el coaching financiero nos ayudará a identificar y, por lo tanto, limitar los gastos superfluos o innecesarios, lo que se traduce en una reducción en los gastos y un incremento en la capacidad de ahorro.

Motivación para seguir la planificación

Mantenerse firme para seguir una planificación financiera no resulta tan sencillo como parece. En muchas ocasiones, se busca alcanzar objetivos a largo plazo que ante su falta de consecución acaban provocando el desánimo. Bajo la supervisión y asesoramiento del coach financiero se obtiene la motivación necesaria para conseguir los objetivos marcados.

Asesoramiento experto

Como especialista en finanzas el coach aportará conocimientos que ayudarán a solventar situaciones de endeudamiento. En estos casos el coaching financiero propondrá diversas soluciones alternativas que permitirán hacer frente a la situación, facilitando el pago de deudas y reduciendo en muchos casos el nivel de endeudamiento.

Incremento del ahorro

Cómo experto financiero el coach también realizará un asesoramiento sobre las opciones que existan para incrementar y mejorar el rendimiento de los ahorros. Especialmente a través de la inversión y la contratación de determinados productos financieros, que se adecuen a las características del inversor.

Independencia económica

El fin último del coaching financiero es que podamos lograr la independencia económica necesaria para identificar y conseguir nuestros objetivos financieros. Para ello, el coach enseñará a la persona a la que asesora, los conocimientos y hábitos necesarios para lograr esa independencia económica.

 

Gracias a las ventajas que ofrece el coaching financiero, ya son muchas las personas que ven con buenos la inclusión de esta figura en si vida financiera, con el objetivo de mejorar su cultura financiera y tomar las mejores decisiones para su perfil económico.