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¿En qué casos se produce la aceptación tácita de la herencia?

Cuando un heredero recibe una herencia, esta podrá ser rechazada o aceptada. Dependiendo de lo que se elija, se tomarán unas acciones judiciales u otras.

En el caso de que se acepte, se podrá realizar de dos formas diferentes: de forma expresa o tácita. Hablaremos de la herencia tácita, que es la que más "peligro" tiene y la más desconocida por los herederos. Son ciertos actos que se llevan a cabo por dichas personas y que pueden llevar a determinadas situaciones del pago de deudas que realmente no queremos o podemos. Dichos actos los veremos a continuación. Pero antes, vamos a ver qué es la aceptación tácita y por qué decimos que es peligrosa debido al desconocimiento.

¿En qué consiste la aceptación tácita de una herencia?

Cuando se dice que la aceptación es tácita, el heredero realiza actos que suponen la voluntad de aceptar dicha herencia o ejecuta su cualidad de heredero. En cambio, la aceptación no tácita o expresa es la que se formaliza mediante un documento público o privado (con firma ante un notario). En el caso de la aceptación tácita, este supuesto no se da.

En este sentido, la idea de "lo tácito" hace referencia a la realización de actos concluyentes de los que se deriva la voluntad de aceptar, con el fin tener intención de hacer la herencia propia. Es decir, todos aquellos actos que tengan intención o apelen a la aceptación de la herencia (aunque no se haya hecho de forma expresa o, lo que es lo mismo, firmado ningún contrato o similar para ello).

Actos que suponen la aceptación tácita

En general, hay ciertos actos que realizarlos suponen la aceptación tácita de la herencia. Aceptar dicha herencia, no solo aceptará todo lo proveniente en bienes y derechos habidos, sino también a las obligaciones (o deudas) contraídas por el fallecido teniendo, en este caso, que responder personalmente con su patrimonio.


En este sentido, la aceptación tácita puede entender si:

  • Se acepta el cobro de créditos hereditarios que la persona fallecida pudiese haber recibido
  • Instar ante servicios oficiales la calificación de ganancial de la finca discutida.
  • La impugnación de la validez del testamento de la causante, en el que excluía al demandante de la herencia.
  • La dirección del negocio que había sido de la persona fallecida. Esto es muy común, sobre todo, en empresas familiares que siguen desarrollando su actividad a pesar de que la persona que era dueña haya fallecido. Es recomendable que se pregunte o se informen los familiares a un profesional para que esto sea entendido como aceptación tácita, pues de lo contrario se seguirán contrayendo las deudas que se hubiese contraído (sobre todo en casos de que la dirección del negocio no se lleva por la misma familia).
  • Otros actos que suponen la aceptación tácita de la herencia, recogidos en algunas sentencias más antiguas:  Ostentar ante la Administración el título de heredero;  venta de bienes hereditarios; otorgamiento de escritura de apoderamiento; interponer reclamaciones o demanda;  hacer gestiones sobre bienes hereditarios; pago con bienes hereditarios de una deuda de la herencia, etc.

Para evitar que este tipo de actos sean denotados aptos para la aceptación tácita de la herencia, se deberá consultar con un profesional previamente a realizar nada indicado anteriormente. No obstante, como indicamos en otros posts, las consultas a este tipo de profesionales suponen un coste para la persona que quiera ser asesorada. Aún así, sigue siendo la mejor opción: se evitarán posibles sorpresas en un futuro.

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Cosas a tener en cuenta antes de aceptar una herencia

La herencia hace referencia a todos aquellos bienes, derechos y obligaciones que la persona fallecida deja en posesión de otra persona. No obstante, si somos la persona que va a aceptar la herencia, debemos de tener en cuenta ciertos aspectos (sobre todo económicos) que se derivarán. Por ello, en este artículo sobre testamentos y herencias te vamos a contar todo lo que debes saber antes de hacerlo.

¿Qué debes saber al aceptar la herencia?

Cuando una persona se designa como la heredera de la herencia de un fallecido, ésta podrá aceptar o rechazar esta ofrenda. No obstante, es imprescindible que los usuarios revisen bien el documento que están aceptando pues, al aceptarlo, se comprometen a asumir no solo los bienes que tengan, sino también todos los derechos y obligaciones.

Cuando se acepta una herencia, nos referimos al acto de demostrar voluntad para aceptar la herencia que nos han dejado o que vayamos a recibir. Esto se formaliza plasmando nuestra firma en un documento de aceptación de herencia. Tenemos un plazo máximo de 30 años para realizar esto, según el Código Civil (aunque esto varía dependiendo de la comunidad en la que nos encontremos).

Además, deberemos de asumir los gastos que ello ocasiona, pues deberemos pagar a profesionales para que puedan gestionar todo este proceso (abogados, notarios y gestores). También deberemos de asumir gastos de cambio en el registro de la propiedad, así como la declaración en el impuesto de sucesiones.

Veremos, a continuación, los aspectos económicos más importantes a tener en cuenta.

Impuestos a pagar

Tras recibir una herencia, deberemos asumir el llamado impuesto de sucesiones. Este impuesto agravará todo lo que heredemos, menos la carga y los gastos deducibles. Se destacan: todas las deudas contraídas por el fallecido (a menos que sean a nuestro favor); deudas tributarias del transmisor (y que no estemos a cargo de ellas); gastos hospitalarios y del entierro.


Este impuesto deberá ser afrontado los seis meses posteriores al fallecimiento de la persona, pudiendo ser prorrogado seis meses más. Este impuesto deberá ser abonado en la comunidad autónoma donde se viva, además, es importante indicar que será mayor (progresivamente) dependiendo del valor de muebles e inmuebles que se hereden. La escala del impuesto puede variar desde el 7'65% al 34% (dependiendo de la CCAA que tratemos).

Por otro lado, deberemos abonar el Impuesto sobre el incremento de valor de terrenos de naturaleza urbana (IIVTNU) o más comúnmente llamado plusvalía municipal. Esta plusvalía es la diferencia del precio del inmueble y entre su valor de adquisición al heredarlo. La liquidación se tendrá que hacer en el Ayuntamiento donde se encuentre el inmueble en el mismo tiempo que para pagar el impuesto de sucesiones (6 meses). Aprende cómo calcular el impuesto de plusvalía para saber el importe que debes pagar.

Escritura de aceptación de herencia y pago a profesionales

Los principales profesionales a los que tendremos que acudir serán:

  • Notario. Nos ayudará con el traspaso de la titularidad. Entre las operaciones que nos ayudará: registros, testamento, impuestos, etc. Nos costará a partir de 100 euros y un máximo de 2.120 por un exceso de valor de hasta 6 millones euros.
  • Abogado. El cobro que reciba será en función de los bienes heredados. Se determinará una cuantía cuando haya acuerdo de reparto de la herencia, y un incremento en dicha cantidad si no existe dicho acuerdo.
  • Gestores. Serás los encargados de los trámites administrativos de la operación. El pago de estos profesionales dependerá de las tarifas que tengan (aunque suele rondar por unos 120 euros).
  • Ayuntamiento. Propiamente, el Ayuntamiento no es un profesional que nos ayudará a la gestión de la herencia, pero lo incluimos aquí ya que será un pago más que deberemos de afrontar. Se trata del pago del registro de propiedad que comentábamos antes, que deberá ser abonado en el Ayuntamiento en los primeros 6 meses desde el fallecimiento de la persona.
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¿Cómo se reparte una herencia?

Cuando se dice que hay una herencia, nos referimos a los bienes, derechos y obligaciones que pasan de la posesión de una persona que ha fallecido a un sucesor. En general, la herencia puede dividirse en dos partes, dependiendo de si existe o no testamento de la misma. En este sentido, se entenderá testamento como el “acto por el cual una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos” (según el Decreto Común, art 667 Código Civil).

Claves para entender cómo se divide una herencia

Lo primero que tenemos que tener claro es que cuando una persona fallece, puede haber realizado algún testamento o no. Por ello, a la hora de repartir una herencia existen diferentes escenarios.

Si hay testamento...

En el caso que exista testamento, existirá una sucesión o herencia testamentaria. Los bienes, derechos y obligaciones serán transmitidos según lo haya dispuesto el fallecido en su testamento, mientras se respete la parte legítima que es la parte de bienes que el testador no puede disponer por haberla reservado la ley a herederos forzosos que son:

  1. Los hijos y descendientes respecto a sus padres.
  2. Si no se tienen hijos o descendientes: los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes.
  3. El viudo/a en la forma y medida que establece el Código Civil.

Si no hay testamento...




En el caso que la persona que ha fallecido no ha firmado testamento hasta la fecha, la ley regulará cómo y dónde irá a parar la herencia que ha dejado (bienes, derechos y obligaciones). En cualquier caso, la herencia puede o no ser de obligado recibo, pudiéndose aceptar o no en un plazo máximo de 30 días.

En caso que no se sepa si hay o no testamento, se deberá solicitar un certificado del Registro General de Actos de Última Voluntad (es donde se encuentran todos los testamentos que ha realizado una persona, en el caso que haya realizado alguno). Una iniciativa para este tipo de casos es el Registro General de Seguros de Vida por fallecimiento, donde el heredero puede consultar si el fallecido tenía algún contrato en vigor.

Cuando hay herederos forzosos, la herencia está obligada a dividirse en tres partes iguales:

  • El primer tercio llamado legítima será repartido entre los hijos y descendientes a partes iguales, teniendo en cuenta que si hay hijos, estos son los que heredan primero, y no los nietos. Si alguno de los hijos ha fallecido, heredan sus descendientes (en este caso sí que lo heredarían los nietos).
  • El segundo tercio llamado mejora se deberá repartir también entre hijos y descendientes, pero no a partes iguales. Esta parte de la herencia sirve para mejorar uno de los herederos forzosos.
  • El tercio restante será de libre disposición, con lo que el testador puede dejárselo a quien quiera, sea familiar o no.

En el caso de que un matrimonio tenga hijos, el testamento común y que se suele hacer se denomina  “del uno para el otro y a falta de los dos para los hijos”. La idea es que el viudo quede con los mayores derechos posibles y pueda seguir disfrutando de la casa o de los bienes mientras viva. Cada uno de los cónyuges ha de otorgar este testamento por separado: dos documentos individuales. Lo que hereda el cónyuge viudo no es el derecho de propiedad, sino el usufructo y disfrute de los bienes.

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¿Qué es la herencia yacente?

La herencia yacente es el momento o situación que se produce justamente después de la muerte de una persona hasta que no se haya producido la aceptación o repudiación de la herencia y esta no tenga un titular.

Digamos que es el período que transcurre entre el fallecimiento de una persona (se abre la herencia yacente) hasta que los herederos se hacen cargo de las responsabilidades y del patrimonio a heredar. Una vez que estos herederos la acepten, pasarán a ser titulares con efectos desde el fallecimiento del causante.

Es por tanto que, cuando una herencia se declara herencia yacente, ésta carece de titular determinado hasta que sea aceptada por los titulares de forma definitiva. Cuando se acepte, se aceptarán todos los bienes, derechos y obligaciones que el titular fallecido había dejado en herencia a los herederos.

Efectos de la herencia yacente

La administración de la masa hereditaria (o de aquello que se vaya a heredar) deberá ser administrado por los herederos en cuestión de la herencia subyacente hasta que se produzca la aceptación de la herencia. Esto no quiere decir que, por el hecho de conservar la masa hereditaria, se tenga que aceptar como titular de la herencia.

Además, mientras el período en que la herencia es declarada como subyacente, la prescripción sigue manteniendo sus efectos tanto a favor como en contra de la herencia.

Por otro lado, desde un punto de vista registral, las enajenaciones de bienes inmuebles realizadas durante la declaración de herencia subyacente, no será necesario que se inscriba previamente a favor de los herederos ni al administrador. Solo bastará conque los bienes enajenados estén inscritos a nombre del causante a efectos de mantener el tracto sucesivo.


¿Se puede declarar judicialmente contra la herencia yacente?

La herencia yacente tiene capacidad procesal para ser parte de los procedimientos civiles establecidos en el artículo 6.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Se podrá demandar la herencia subyacente todas aquellas personas que, por cualquier circunstancia, se declare o crea ser heredero o titular representante de ésta.

En esta instancia, la herencia yacente podrá ser demandada y acudir en su nombre los albaceas o administradores que se hayan adjudicado, pero, en la práctica, deberán identificar a los posibles sucesores de la herencia que se vaya a percibir.

Por otro lado, la herencia yacente no podrá ser personificada a los efectos de su llamada al proceso, independientemente de la defensa que de ella pueda hacer el albacea o administrador que se haya contratado. Por ello, lo correcto en la situación de herencia yacente o cuando se desconozca si hay o no herederos dignos de dicha herencia o aún conociendo dicha existencia (si los herederos han aceptado o no la herencia), en las demandas que se interpongan contra la herencia se debe ampliar la legitimación pasiva a "quienes resulte ser herederos o se crean con derecho a la herencia del causante". Esto fue reiterado por el Tribunal Supremo  (TS 21-6-43).

Por ello, y para finalizar, debemos hacer hincapié en la necesidad de utilizar a expertos en la materia que nos asesoren de la mejor manera sobre la actuación que tenemos que llevar a cabo. Se recomienda no "meternos en líos" cuando sabemos a ciencia cierta que no seremos los herederos de una herencia que se vaya a celebrar. De igual forma, consultando a este experto, nuestras dudas podrán ser resueltas sin problemas.

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¿Cómo cancelar un pago con tarjeta?

El pago con tarjetas bancarias ha facilitado mucho la vida de los consumidores. No es solo reunir todo el dinero que tengas en un solo documento portable, sino la posibilidad de poder pagar o hacer operaciones con dicho documento sin necesidad de que tengas que tener efectivo en mano.

Sí, es muy cómodo, pero también tiene sus inconvenientes. La comodidad de pagar con tarjeta ha supuesto poder realizar muchos pagos automáticos, inconscientes o simultáneos que quizá no queríamos realizar... Y, llegados a este punto nos planteamos: ¿se puede cancelar dicho pago que no queríamos haber realizado?

¿Es posible volver atrás en los pagos con tarjeta?

Respondiendo a esta pregunta y para tranquilizarte: sí, se puede volver atrás en los pagos con tarjeta. O lo que es lo mismo,  se puede cancelar el pago que se ha realizado con la tarjeta.

Eso sí, esta respuesta positiva tienes sus motivos y limitaciones. Se podrá reclamar el dinero siempre que haya un motivo aparente razonable y no haya transcurrido demasiado tiempo desde que se realizó la operación con la tarjeta. El principal objetivo de esto es seguir las reglas que el comercio ha establecido, así como exigir un mínimo de potestad a los consumidores.

¿Qué hacer para anular pagos con tarjetas bancarias?

Respondida la pregunta de si se puede cancelar un pago con tarjeta y bajo qué condiciones, toca saber cómo lo hacemos o qué hay que hacer para proceder a ello. Este proceso se divide en dos escenarios diferentes.

Pago con tarjeta en establecimiento comercial

En primer lugar, si se ha hecho una operación con tarjeta en un establecimiento comercial (ya sea para adquirir ropa, móviles, comida, ocio, etc) deberemos volver a la tienda con la mayor rapidez posible. Deberemos pedir al dependiente o encargado que detenga la transacción que acabas de realizar, así como que se devuelva el dinero que se haya pagado.

En el caso que esto no funcione o no puede hacerlo, deberemos de enviar una solicitud sobre la operación realizada indicando el importe que quieres recibir y por qué motivos. Esta solicitud deberá ser enviada tanto al comercio donde se haya adquirido el producto como al proveedor de la tarjeta con la que se efectuó el pago.


Normalmente, para el pago de este tipo de operaciones, el establecimiento suele estimar un período de 30 días para que se devuelva el importe íntegro de la compra. Transcurrido este tiempo, es posible que no podamos efectuar la devolución de dicho artículo, aunque podemos enviar la solicitud por si tengamos suerte.

Pago con tarjeta por Internet

Las compras por Internet o compras online han invadido los hogares. Es más habitual que la mayoría de las compras que se realicen sean mediante Internet, o incluso tengamos algunos pagos programados para que se realicen de forma automática (que queramos o no, es un pago que se realiza mediante esta tecnología).

Cabe decir que poder reclamar el dinero mediante una compra que se ha realizado por Internet es mucho más fácil, sencillo y rápido que una que se ha hecho presencialmente (en el establecimiento comercial). La ligereza viene de la facilidad de acceso a Internet que se tiene hoy día, con la posibilidad de cancelar un pago a un solo clic.

Eso sí, para poder realizar la cancelación deberemos de respetar los plazos establecidos por la tienda virtual en la que hayamos adquirido el producto. Este tiempo varía de establecimiento a otro, aunque suele verse pareado al período de los establecimientos físicos (aunque algunos establecen plazos superiores a 30 días).

En caso de no poder proceder a la cancelación de esta operación, podremos enviar una solicitud de la operación realizada, explicando lo sucedido y dando motivos suficientes para poder efectuar el pago de vuelta.

 

De esta forma, ya conoces qué debes hacer si quieres cancelar un pago con tarjeta, pero...¿qué pasa cuando me pasan un recibo al banco equivocado? Descubre cómo devolver un recibo correctamente y recupera tu dinero fácilmente.

David Mendez No hay comentarios

¿Puedo devolver un recibo que han cargado a mi cuenta?

La domiciliación de pagos es cada vez más frecuente y común entre los consumidores que tienen pagos periódicos y ven este método como una solución a tener que repetir varias veces la misma operación. Basta con que demos una orden a nuestro banco y a la entidad que genere el recibo para cargarlo directamente de nuestra cuenta bancaria personal.

Puede ser una gran remedio a dicha faena, pero también puede generar problemas. Muchas veces se hacen cargos a nuestra cuenta que no queremos, no nos corresponde pagar o están fuera de plazo. Por ello, deberemos de reclamar dicho recibo que ha sido cargado a nuestra cuenta.

¿Es posible devolver un recibo ya pagado?

La respuesta es sí, se puede devolver un recibo que ya se ha pagado. Pero claro, todo tiene su letra minúscula.

Los plazos de devolución varían dependiendo de que estén o no autorizados (con consentimiento) los recibos. En primer lugar, si existe un recibo de un pago domiciliado que tiene autorización, se podrá reclamar en un plazo máximo de 8 semanas desde que se realizó el cargo a la cuenta del usuario. Por otro lado, si la persona no ha autorizado el trámite de dicha transacción, el tiempo máximo de reclamación es de 13 meses (contando, también, desde que se inició el cargo).

En cuanto a las condiciones que se exigen para que nuestra entidad acepte la acción que se ha llevado a cabo:

  • Que la entidad bancaria o la compañía que ha realizado el cargo no especificaba el precio del producto o servicio de forma exacta.
  • Que la cuantía a pagar era superior a lo que el cliente se le había informado o salga de lo estipulado en el contrato que se firmó.

En estos casos, es recomendable que se compare cuánto ha cambiado de un mes a otro la cuantía del recibo que el cliente suele pagar. También se recomienda que, cada cierto tiempo (o incluso, si es posible cada mes), se revisen las transacciones que se han realizado a través de nuestro banco. En concreto, las domiciliadas para evitar que pasen este tipo de cosas.

Cabe destcar que, al igual que con los recibos, tenemos la posibilidad de cancelar pagos con tarjeta de crédito en determinadas situaciones.


¿Cómo devolver un recibo?

Llegados a este punto, lo que nos interesa saber es cómo proceder a la devolución de un recibo que no nos corresponde o que su cuantía no es la adecuada.

Podemos tomar diferentes alternativas para proceder a dicha devolución. En primer lugar, podremos reclamar la devolución de dicho recibo mediante la página web o app de nuestro banco. Muchas veces desde la propia aplicación de nuestro banco o en la página web podemos realizar la cancelación de dicho pago. Basta con que revisemos dónde se ha realizado los pagos e indicar que se devuelva el pago (el algunos casos, tendremos que justificar el por qué).

Aunque si esta opción no te ha convencido, puedes ir a lo tradicional y personarte a una oficina de tu banco y explicarles lo sucedido: devolver un recibo que no te corresponde, explicando los motivos y el por qué.

En ambos casos, las acciones que se pueden derivar son dos:

  • Que el banco acepte la transacción que has reclamado y en un plazo de unos 10 días te devuelva la cantidad que has solicitado. Dicho período puede variar, pues depende del banco en el que estés, sus condiciones y la entidad con la que has domiciliado el pago.
  • Que el banco deniegue la transacción. En este caso, deberás de ejercer trámites judiciales y/o extrajudiciales para poder reclamar el dinero en caso que ésta petición sea rechazada.

Ahora que ya sabes cómo devolver un recibo, es necesario que conozcas algunas de las posibles consecuencias. Si devuelves un recibo y la empresa que te lo ha cargado admite que se equivoca no ocurrirá nada. Pero si la empresa no está de acuerdo, aunque recibas tu dinero, te seguirás reclamando el importe que considera que le debes y puede llegar hasta la vía legal.

Por ejemplo, cuando ocurren divergencias entre las compañías telefónicas y los clientes, si devuelves el recibo y no pagas lo que debes. Además, de denunciar pueden incluir en las diferentes listas de morosos que existen, lo que te conllevará problemas a la hora de acceder a otros servicios del mismo tipo o te impedirá solicitar financiación bancaria.

Por ello, si alguna vez devuelves un recibo y la empresa no está de acuerdo, es recomendable que consultes si estás en una lista de morosos para saber en qué situación te encuentras en cada momento.

Tania Díaz No hay comentarios

Conoce qué es el coaching financiero y las ventajas que ofrece

Los coach financieros se dedican a ayudar a las personas a alcanzar determinados objetivos económicos. Estos expertos en asesoramiento financiero suelen especializarse en dos tipos de situaciones. En primer lugar, el coaching financiero ayuda a encontrar la salida ante situaciones en las que aparecen deudas que se alargan en el tiempo y la situación económica parece no tener salida. Por otro lado, son especialistas en administración de ahorros y consecución de objetivos económicos relacionados con ellos.

El coaching financiero es, por lo tanto, un tipo de coaching o asesoramiento especializado en economía doméstica, ahorros, inversión y en general todo tipo de finanzas a nivel particular y personal. Continua leyendo esta entrada, para conocer todas las ventajas que supone utilizar un coach financiero en la economía doméstica de las familias.

Beneficios de utilizar un coaching financiero

La finalidad del coaching financiero es establecer una planificación financiera adecuada para cada cliente. Esa planificación debe aportar las soluciones necesarias para alcanzar los objetivos económicos que se desean conseguir. Tanto a nivel de ahorro, como de endeudamiento e inversión, siendo estos tres aspectos los que motivan a la mayoría de personas a utilizar un coach financiero en sus finanzas personales y familiares.

La utilización del coaching financiero supone numerosos beneficios para la economía personal. Estas son algunas de las ventajas más importantes basándonos en los tres objetivos principales de este tipo de coach, ahorro, endeudamiento e inversión.

Aprendizaje financiero

El coach financiero actúa como asesor y maestro, planificando y enseñando a conseguir los objetivos económicos previamente definidos, por lo que parte del proceso de coaching financiero se basa en obtener el aprendizaje necesario en esta área.

Definición y consecución de metas

Al utilizar el coaching financiero una de las primeras fases del asesoramiento se basa en la identificar las metas económicas que se desean alcanzar y diseñar el camino a seguir para lograrlas. Por ello, además de ayudar a identificar esas metas, el coach financiero ofrecerá el asesoramiento necesario para poder alcanzarlas.

Desarrollo de hábitos

La supervisión bajo el coaching financiero supone la implementación de una serie de medidas que a la larga acaban convirtiéndose en hábitos, especialmente en lo que ahorro se refiere. Facilitando que estás medidas se sigan implementando en la economía doméstica con el paso del tiempo.


Reducción de gastos

En su planificación el coaching financiero nos ayudará a identificar y, por lo tanto, limitar los gastos superfluos o innecesarios, lo que se traduce en una reducción en los gastos y un incremento en la capacidad de ahorro.

Motivación para seguir la planificación

Mantenerse firme para seguir una planificación financiera no resulta tan sencillo como parece. En muchas ocasiones, se busca alcanzar objetivos a largo plazo que ante su falta de consecución acaban provocando el desánimo. Bajo la supervisión y asesoramiento del coach financiero se obtiene la motivación necesaria para conseguir los objetivos marcados.

Asesoramiento experto

Como especialista en finanzas el coach aportará conocimientos que ayudarán a solventar situaciones de endeudamiento. En estos casos el coaching financiero propondrá diversas soluciones alternativas que permitirán hacer frente a la situación, facilitando el pago de deudas y reduciendo en muchos casos el nivel de endeudamiento.

Incremento del ahorro

Cómo experto financiero el coach también realizará un asesoramiento sobre las opciones que existan para incrementar y mejorar el rendimiento de los ahorros. Especialmente a través de la inversión y la contratación de determinados productos financieros, que se adecuen a las características del inversor.

Independencia económica

El fin último del coaching financiero es que podamos lograr la independencia económica necesaria para identificar y conseguir nuestros objetivos financieros. Para ello, el coach enseñará a la persona a la que asesora, los conocimientos y hábitos necesarios para lograr esa independencia económica.

 

Gracias a las ventajas que ofrece el coaching financiero, ya son muchas las personas que ven con buenos la inclusión de esta figura en si vida financiera, con el objetivo de mejorar su cultura financiera y tomar las mejores decisiones para su perfil económico.

Tania Díaz No hay comentarios

¿Por qué es importante la cultura financiera?

La mayor parte de la población adquiere cultura financiera en base a las experiencias y decisiones económicas que toman a lo largo de su vida. Aunque pocas veces somos conscientes de la importancia que tiene en el día a día este tipo de cultura, es decir, de lo determinante que puede resultar tener ciertos conocimientos financieros a la hora de tomar decisiones.

Te contamos en esta entrada qué es exactamente la cultura financiera y lo importante que resulta contar con un nivel mínimo de conocimientos sobre este tema, no solo en el caso de empresas y negocios, sino también a nivel particular para controlar nuestras finanzas personales correctamente.

¿En que consiste la cultura financiera?

La cultura financiera es el conjunto de habilidades, prácticas y conocimientos aprendidos o adquiridos a través de la experiencia, que resultan necesarios en la toma de decisiones financieras y económicas, con el fin de que estás sean lo más sensatas posibles y procurando, además, lograr un correcta administración de lo que se gana e ingresa y lo que se gasta.

La cultura financiera es, por tanto, un aprendizaje que nos permiten tomar las decisiones financieras de nuestro día de la forma más óptima para nuestra economía. Es la capacidad de gestionar nuestra economía doméstica, sabiendo como lo obtenemos y gastamos y como podemos administrarlo para obtener el mayor rendimiento.

Aunque se suele creer que la cultura financiera solo está al alcance de algunos pocos, la realidad es que todos tenemos cultura financiera. En mayor o menor medida, hemos adquirido, aunque sea sin saberlo, diversos conocimientos financieros a través de las operaciones económicas habituales de nuestra vida. La clave esta en mejorar esa cultura financiera, con el fin de tomar decisiones económicas cada vez más acertadas.

La importancia de la cultura financiera radica en que a lo largo de la vida de una persona, se tomarán numerosas decisiones económicas cuyo resultado podría tener un impacto negativo durante muchos años. Por lo que resulta extremadamente importante contar con los conocimientos financieros que permitan actuar y decidir de la forma más adecuada, en términos económicos.

La importancia de la educación financiera




La mejor forma de contar con una buena cultura financiera es a través de la educación financiera. Con educación financiera no nos referimos a estudios o títulos oficiales, sino a pequeños hábitos y comportamientos que realizados de forma correcta nos ayudarán a evitar futuras situaciones de endeudamiento.

Para contar con una cultura financiera adecuada es importante empezar a educar desde pequeños a los niños, creando en ellos interés sobre todo aquello que tiene que ver con la economía en el ámbito familiar o doméstico. Aprender todo lo relacionado con la educación financiera desde la infancia facilitará que en el futuro esos adultos cuenten con la cultura financiera necesaria para gestionar y administrar correctamente su dinero, evitando situaciones de crisis o endeudamiento al que no se puede hacer frente.

Bases de la educación financiera

La principal premisa de la educación financiera debe ser tomar conciencia del valor del dinero, así como de sus posibles usos, realizando un consumo responsable y equilibrado, y siendo conscientes de la importancia y necesidad de realizar un ahorro paulatino y constante.

Para adquirir estos conocimientos la educación financiera se debe centrar en tres aspectos básicos.

  1. La elaboración de un presupuesto personal ajustado que permita a su vez realizar un plan de ahorro para futuros imprevistos.
  2. La diferenciación entre los distintos tipos de gastos en función de su importancia para adaptar el presupuesto personal.
  3. El conocimiento de las posibilidades existentes a la hora de realizar una compra desde la comparación de precios hasta las diferencias existentes entre realizar una compra financiada o al contado.

Ahora que ya conoces la importancia de la educación y la cultura financiera te recomendamos que consigas esas madurez para saber los caminos financieros que debes seguir en tu vida profesional y empresarial.

Raquel Hernández No hay comentarios

¿Es mejor hacer una donación en vida o dejar una herencia?

Cada vez más personas optan por la donación en vida en lugar de realizar el tradicional testamento o la herencia correspondiente, debido principalmente a las trabas económicas y fiscales que se presentan. Se trata de unos trámites que, inevitablemente, debemos realizar en algún momento de nuestras vidas. Pero, ¿cuál es la mejor opción para dejar los bienes a los hijos o a unos futuros herederos, dejar una herencia o donar en vida? ¿Qué es lo que más te conviene a efectos fiscales? Tratamos de resolver todas estas dudas a continuación.

Diferencias fiscales entre el testamento y la donación en vida

No existe una respuesta clara que nos determine si es mejor la herencia o la donación en vida, aunque conviene aclarar que hacer un testamento no es excluyente de realizar una donación en vida, por lo que ambos trámites se pueden llevar a cabo sin ningún problema.

Por un lado, hacer un testamento implica que los herederos deberán esperar a que los padres fallezcan para poder recibir la transmisión patrimonal. Por otro lado, en el caso de la donación de un bien inmueble o económico (como dinero o acciones), los herederos pueden adquirir cierta liquidez para poder comprar una vivienda (o realizar cualquier otro tipo de gasto/inversión) en caso de que su economía no se lo permita.

No obstante, es importante tener en cuenta que el problema está en los tipos impositivos de cada variante, principalmente. En general, el testamento suele ser menos gravoso que la donación y, en algunos casos, las donaciones resultan más caras que las herencias debido a que muchas comunidades autónomas no contemplan bonificación alguna para esta figura jurídica, o bien, tal solo autorizan su aplicación a determinadas situaciones y hasta determinados importes.


¿Qué impuestos se deben pagar en cada caso?

Tanto si vas a dejar una herencia como si optas por realizar una donación en vida, es fundamental repasar los diferentes impuestos a los que debes hacer frente en cada caso, como son:

  • Impuesto de Sucesiones y Donaciones: es un impuesto del que no te podrás librar en ninguno de ambos casos, aunque su fiscalidad es variable. Por un lado, hay una ley estatal que fija una reducción del 95% para cónyuges y descendientes en el caso de las herencias, siempre y cuando se trata de la transmisión de la vivienda habitual y con un importe no superior a 122.606 euros. Después, son las comunidades autónomas las que aplican sus propias normas fiscales, como pueden ser bonificaciones por el grado de parentesco o el destino que se le piensa conceder al bien. Por otro lado, el Estado no determina una fiscalidad mínima en el caso de las donaciones, y depende de cada comunidad autónoma establecer los topes y las bonificaciones pertinentes.
  • Impuesto de Plusvalías: se trata de un impuesto municipal muy variable sobre el incremento del patrimonio del individuo que va a recibir un bien. Se calcula con ayuda de unas tablas que hacen referencia al valor de los inmuebles según barrios y ciudades.
  • IRPF: es importante saber, además, que los donantes también deben abonar un impuesto por la transmisión, lo cual deben añadir en su Declaración de la Renta. Se calcula por la diferencia entre el valor de adquisición del bien inmueble y su valor en el precio momento de la donación. Si es positiva, se aplica un impuesto por tramos cuyo total puede ser de alrededor del 21% y que puede resultar un obstáculo notable a la donación.

En definitiva, es complicado decantarse por una opción u otra ya que conviene valorar tanto la repercusión económica como fiscal de cada variante. Por ello, te aconsejamos que te informes bien de todas las opciones, a poder ser con asesoramiento profesional, y leas bien la normativa estatal y autonómica en materia de donaciones, testamentos y herencias.

Raquel Hernández No hay comentarios

¿Cuál es la cantidad límite de dinero que se puede pagar en efectivo?

Aunque hayas podido pensar lo contrario, sí existe un límite legal de dinero que puedes pagar en efectivo en España. Si bien puedes guardar cualquier cantidad de dinero en casa, siempre y cuando su procedencia sea legítima, a la hora de realizar compras o transacciones determinadas, la cosa cambia. A continuación, hablaremos de la cantidad de dinero que se puede pagar en efectivo en España y cuáles son las causas principales de la limitación de los pagos en efectivo en determinadas operaciones.

Límite de pagos en efectivo en España

De acuerdo a la Ley 7/2012 de Limitación de pagos en efectivo de la Agencia Tributariase prohíbe realizar pagos en efectivo superiores a 2.500 euros a profesionales y empresas. Sin embargo, este importe será de 15.000 euros o su contravalor en moneda extranjera en los casos en los que el pagador sea una persona física que demuestre que no tiene domicilio fiscal en España y que no ejerce como empresario o profesional, de manera que puede hacerlo en cualquier situación, ya sea en un comercio o una tienda, en una transacción con una empresa o en una operación con otro particular.

Asimismo, en los casos en los que el importe supere los 2.500 euros, no es posible realizar pagos parciales, repartiendo la cantidad entre efectivo y otros métodos de pago. Lo que cuenta, en definitiva, no es la cuantía de dinero en cada plazo, sino el precio total.




Por ejemplo, si se debe abonar una nómina mensual de 2.550 euros, el empresario o profesional estará sometido a la prohibición de pago en efectivo, ya que se trata de una de las partes intervinientes.  En el caso del pago del alquiler de su casa al casero - supongamos que el pago asciende a 2.600 euros al mes -, se podría pagar en metálico, puesto que el inquilino y el casero son particulares. Sin embargo, el alquiler no se podría pagar en efectivo a un banco o a una inmobiliaria por tratarse de agentes comerciales.

Sanciones por incumplimiento de los pagos en efectivo

La Agencia Tributaria española determina que serán infractores "tanto las personas o entidades que paguen o perciban total o parcialmente cantidades en efectivo que superen la limitación indicada". Así, tanto el pagador de la cuantía como el receptor deben responder de forma solidaria de la infracción y asumir la sanción correspondiente. La sanción consistirá en una multa del 25% del valor de la transacción, y Hacienda puede exigir el abono de esta sanción tanto al pagador, como al comprador, e incluso a ambos.

Sin embargo, Hacienda puede perdonar la sanción a cualquiera de los dos intervinientes que denuncie a la otra parte, siempre que no hayan transcurrido tres meses desde la fecha del pago efectuado indebido. Para ello, la página web de la Agencia Tributaria cuenta con un formulario mediante el cual se pueden denunciar pagos indebidos de más de 2.500 euros.

¿Por qué se limitan los pagos en efectivo?

El objetivo principal de la limitación de los pagos en efectivo es, según la Agencia Tributaria, la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida. Por un lado, se pretende evitar que el pagador particular no declare la posesión de cierta cantidad de dinero en efectivo, ya sea por ingresos del trabajo o por transmisiones de bienes. Por otro lado, se plantea evitar las famosas facturas sin IVA en la parte que corresponde a profesionales y empresarios.